Sofía le enseñó el diario a Diego y los dos decidieron investigar juntos. Diego recordó que, meses atrás, un hombre desconocido había preguntado por Rosa en el bar del pueblo. El hombre quería saber si Rosa tenía dinero guardado en la casa. Diego no le dio importancia entonces, pero ahora todo parecía relacionado.
Empezaron a pensar que quizás Rosa no había muerto de forma natural. Sino que alguien la había asustado mucho antes de su muerte. La tensión entre los dos crecía, porque ya no sabían en quién podían confiar dentro de aquel pueblo tan pequeño.