Fueron a una cafetería cerca del museo. Hablaron de arte, de Inglaterra, de Madrid. Oliver hablaba español, pero a veces confundía las palabras.
- Quiero decir que el museo es muy... ¿cómo se dice?
- ¿Acogedor?
- Sí, esa palabra está bien. Lo dices muy bien para el poco tiempo que llevas aquí.
Al final de la tarde, Oliver le propuso un cambio.
- ¿Y si yo te enseño a dibujar y tú me ayudas con el español?
- Me parece un buen trato.