¿Qué buscaba al principio? Poco a poco, sin proponérselo del todo, se convirtió en una de las personas más atentas y serviciales del pueblo. Sin embargo, todavía cargaba en silencio con el peso invisible que la campana le había impuesto aquella noche de rabia. Con el tiempo, Mateo se armó de valor para hablar con su hermano Rubén.
No había visto a Rubén con calma desde la discusión que había desencadenado todo aquel episodio. Le explicó, con humildad, lo que le había estado sucediendo. Al principio, Rubén dudó de la veracidad de una historia tan extraña. Sin embargo, terminó conmovido al ver el cambio evidente en el comportamiento de su hermano.
Los dos hermanos, después de meses de distancia, lograron finalmente hablar abiertamente sobre la herencia y sobre los resentimientos acumulados. Llegaron a un acuerdo que, aunque no satisfacía completamente a ninguno de los dos, les permitió reconstruir poco a poco la relación que la rabia había estado a punto de destruir para siempre.