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Cenizas Calientes, Cenizas Calientes 12 – Text to read

Cenizas Calientes, Cenizas Calientes 12

Anfänger 2 Spanisch lesson to practice reading

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Cenizas Calientes 12

Capítulo 12 Dos días después, Pepa y Raúl beben cerveza en el garaje. Están hablando de Albert y sus negocios. En estos días Albert y ella se han hecho muy amigos. Y él le ha contado muchas cosas. −Los abuelos y los padres de Albert tienen varias funerarias en Nueva Zelanda. Albert abrió en Holanda una sucursal de las empresas familiares. Un amigo químico holandés le dijo que con las cenizas de los cadáveres incinerados podían hacerse diamantes. El amigo químico conocía a otro químico español que sabía bastante de eso. Él sabía bastante sobre eso Se asociaron. Los dos químicos trabajaron juntos. Hicieron una prueba y funcionó: las cenizas se convertían en cristales y luego en piedras preciosas. Lo que Albert llevaba en el maletín eran cenizas. No era coca… −¡Coño! ¡Por poco esnifo un cadáver! −Exclama Raúl−. Suerte que ya no me coloco… ¡Como Keith Richards! −¡Tú estás siempre colocado! −Bueno, es igual… El caso es que el maletín que le robaron a Albert llevaba harina integral. Los chorizos creían que llevaba dinero o alguna droga y resulta que era harina. A lo mejor creían que yo tenía mucho dinero «Puedes quedarte con el puto maletín», me dijeron cuando fui a buscarlo. ¿Qué pasó con las cenizas? −A ver… Después del accidente yo llevé a Albert a un hotel de Castelldefels. Después del accidente yo lo llevé al hospital Allí se encontró con sus socios y con un abogado español. Firmaron un contrato y bebieron para celebrar el negocio… Total, que todos estaban muy contentos y el abogado le dio el cambiazo. −El abogado se llevó el maletín para convertir las cenizas en diamantes. ¡Qué cabrón…! −Sí, y además el problema es que la fórmula para hacerlo está en las mismas cenizas. Los dos químicos, el español y el holandés, hicieron pruebas con esas cenizas y vieron que se convertían en cristales. Pero fue una casualidad. Para repetir la operación, debían analizar las cenizas y descubrir su composición: qué era lo que habían mezclado y en qué proporción. Por eso el maletín era tan importante. Los dos químicos pueden volver a intentarlo pero, mientras tanto, el abogado puede llevar las cenizas a un laboratorio. Puedo volver a intentarlo otra vez Puede encontrar la fórmula, patentarla y venderla por muchos millones. −Los abogados, nena, no son de fiar. ¿Qué va a hacer Albert ahora? −De momento, se queda unos días en Barcelona. En mi casa. Quiere conocer la ciudad. −En tu casa, ¿eh? ¡Qué buena eres! −Sí, soy muy buena.

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