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Say it in Spanish -Podcast de Hola.saru, Ep 5 (part II) - Extreme routines (hard)

Ep 5 (part II) - Extreme routines (hard)

Vale chicos, continuamos con la sección de nivel intermedio y vamos a hablar utilizando los tiempos pasados.

Ahora, a mí me encantan estas rutinas extremas y me siento genial, pero te mentiría si te dijera que siempre fue fácil.

Normalmente, la peor parte de comenzar una rutina de este tipo es que tu cuerpo reacciona mal.

Por ejemplo, ahora la meditación me ayuda a estar tranquilo, pero yo recuerdo claramente que las primeras veces que intenté meditar eran como una guerra contra mi propia mente y mi cuerpo. No tenían nada de pacífico.

Mi cuerpo no quería estar quieto, sentía ansiedad por moverme, se me dormían las piernas, me dolía el trasero y hasta me picaba la nariz. Y mi mente…. Era un desastre.

No podía concentrarme en nada, mis pensamientos iban y venían descontroladamente, y de tanto concentrarme terminaba con dolores de cabeza.

Lo mismo me pasó con el ayuno intermitente y con el sueño polifásico. Por una parte, tenía una conexión emocional con la comida que hacía que la tarea de “no comer” fuera una tortura. Por ejemplo, caminaba por la calle y podía sentir todos los olores de los restaurantes; ver las vitrinas de los cafés llenas de tortas, panes, dulces y frutas me hacía agua la boca y, en general, tenía hambre todo el día.

Y, por otro lado, adaptarme a dormir con un horario especial fue igual de difícil: estaba super cansado porque dormía pocas horas por la noche, y durante el día, cuando iba a hacer mis siestas, me costaba mucho dormir y al final solo me quedaba en mi cama acostado con los ojos cerrados.

Por suerte, este sufrimiento solo duró una o dos semanas cada vez. Y todo cambió cuando mi cuerpo se acostumbró a la nueva rutina:

Ahora, por ejemplo, comer una sola vez al día me hace sentirme super enérgico. Yo como normalmente a las 11 (once) de la noche, después de trabajar, ir al gimnasio, estudiar y hacer todas mis actividades sin problema.

También, después de dos semanas ayunando comencé a dormir mejor que nunca, empecé a despertarme super temprano sin poner la alarma y a sentirme más despierto y concentrado durante el día.

Y con el sueño polifásico fue lo mismo, a la tercera semana desaparecieron el cansancio y los dolores de cabeza y empecé a dormir como un bebé.

Lo más difícil fue no aburrirme, porque por la noche, cuando todos estaban dormidos, yo tenía 3 o 4 horas más para hacer cosas, y claro, por la noche, cuando todos duermen no se puede hacer ruido ni nada demasiado activo. Por eso, tenía que ser creativo y buscar formas de mantenerme ocupado.

Ahora, la exposición al frío, la terapia del frío, es la rutina más nueva que he adoptado. Y comencé apenas hace dos semanas, y te cuento que al inicio no fue nada divertido.

Seguro te imaginas, meterse al agua helada por cinco minutos, durante el invierno en Alemania no es algo que uno normalmente quiera hacer. Pero, la verdad, ha sido la rutina a la que me he adaptado más rápidamente y sin problemas.

A diferencia de los otros casos, no he tenido dolores, malestar, incomodidad ni ningún problema. Solamente he tenido que usar mucho mi fuerza de voluntad para meterme en el agua fría.

¿A ti qué te parecen estas rutinas? ¿te atreverías a probar alguna?

¡Dímelo en los comentarios!

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