‘No la van a contar’: racismo y brutalidad policial (2)
Estuvo en la primera marcha que se hizo en Guadalajara, la capital de Jalisco, por la muerte de Giovanni López, el jueves 4 de junio. Su plan era ir como ciudadana, no como periodista.
Mariana: Y pues esto me pareció que fue sólo como un, un ejemplo muy representativo de algo, de un fenómeno, que ya existe desde hace mucho. El tema de violencia de Estado, pues es algo que no es nuevo.
Silvia: Pero llevó su cámara, y terminó documentando lo que pasó ese día con fotos y luego en artículos. La marcha ese día empezó pacífica. La mayoría eran jóvenes o estudiantes universitarios.
Mariana: Ya empezaron como a realizarse algunas intervenciones al Palacio, se empezaron a hacer pintas, a romper los vidrios. Este, después dimos la vuelta al Palacio y entonces ahí había dos patrullas de policías y pues un grupo de personas empezaron también como a, a quemarlas y romperlas etcétera, ¿no?
Todo esto duró más o menos como una hora y media, dos horas. Cuando nos empiezan a avisar algunas compañeras que estaban monitoreando que vienen un grupo grande de policías antimotines. Bueno, cuando llegaron los policías llegaron como en estampida…
También los policías que estaban adentro del Palacio de Gobierno salieron de inmediato con sillas en las manos, con extintores. Tomaron palos de madera que encontraron en la calle. Y pues bueno, eso hizo que se dispersara mucho la, la manifestación. Y entonces ahí empezaron las detenciones arbitrarias.
Silvia: Mariana vio varias detenciones de manifestantes, como la de un chico que dice que estaba simplemente caminando a su lado.
Mariana: Me acerqué a tomar una foto y un grupo como de cinco policías me empujó contra la pared y me golpearon en el pecho y me dijeron que me retirara y bueno, ahí tuvimos como un enfrentamiento y, y ya algunas personas se acercaron y ya con eso los policías se fueron, y fueron a atormentar a otra persona.
Silvia: Los que veían estas detenciones grababan con sus celulares. Les pedían a los detenidos que gritaran su nombre para avisar por redes sociales.
Ese día detuvieron a 28 manifestantes. Y se habló de desaparecidos, porque no se sabía dónde estaban todos. A pesar de lo grave de los eventos del jueves, lo que vendría al día siguiente sería peor.
Silvia: ¿Cómo quedaron los ánimos después de esa protesta y toda la represión que hubo?
Elena: Bueno, claro, después de la… después de la represión del jueves, muchos manifestantes, incluso muchos de los que no habían ido a la protesta el jueves, decidieron ir el viernes a una manifestación que se convocó esta vez en la Fiscalía de Jalisco, en la puerta, para exigir la liberación de la gente detenida el jueves.
Silvia: Elena Reina es periodista de El País. Lleva seis años en México. Me explicó que el hecho de que los detenidos hayan sido llevados directamente a la fiscalía fue algo muy polémico.
Elena: Porque la Fiscalía al final es un órgano, bueno, investigador. Lo lógico es que las detenciones se produzcan por la policía municipal y que se sigan los procesos correspondientes.
Silvia: En este caso, los policías que detuvieron a los manifestantes eran policías ministeriales. Hay varios cuerpos policiales en México. La policía municipal, estatal o federal son policías que cumplen labores de seguridad pública, que ves, por ejemplo, a bordo de patrullas. Pero la ministerial es una policía investigadora, que obedece a órdenes de la Fiscalía del Estado.
Elena: Y hay que recordar que la Fiscalía de Jalisco, como en general muchas fiscalías del país, es un órgano, bueno, que se ha acusado muchas veces de corrupción, de vínculos a veces con el crimen organizado. Es un órgano bastante oscuro al que en general en Guadalajara, y en muchos estados de México, cuando se remite a la Policía Ministerial o a los judiciales como les llaman, pues es, es bastante… o sea, te da miedo. O sea, el hecho de que se detenga a un policía ministerial no es lo mismo, no tiene las mismas connotaciones que cuando lo hace un policía municipal o incluso federal.
Silvia: Entonces, la manifestación del viernes estaba convocada para las 6 de la tarde. Hablamos con Gaby López, una estudiante universitaria. Ella también estuvo en las manifestaciones del jueves, y decidió ir a la del viernes.
Gaby López: Íbamos llegando cinco amigos hacia Fiscalía y otro grupo de 20 amigos y conocidos.
Silvia: A unas 4 o 5 cuadras de la Fiscalía empezaron a ver que ya había muchos policías. Decidieron darse vuelta y tomar otra calle. Retrocedieron unos 10 metros…
Gaby: Y llegaron corriendo policías no uniformados, pero traían chalecos antibalas, traían armas de fuego, bats, tubos.
Elena: Fueron detenidos por personas vestidas de civil en camionetas armadas con tubos y palos.
Silvia: Elena habló con varios de los detenidos. Gaby me contó que a su grupo los interceptaron y los empujaron contra una reja.
Gaby: Llegó una camioneta pickup roja, y en la camioneta sí había algunos encapuchados que cubrían sus rostros.
Silvia: Y ellos no se identificaron ni nada…
Gaby: No, nunca dijeron somos de la Fiscalía o somos la policía o los estamos deteniendo. Solo llegaron, nos empujaron y nos dijeron que ya nos cargó la chingada. A una amiga la agarraron de los brazos, le dijeron así, tal cual: Ya valiste verga, mamita.
Silvia: Los subieron a la camioneta.
Gaby: Era una camioneta no registrada, no tenían placas, sólo nos subieron a la fuerza a la caja, entonces no, no sabíamos adónde nos iban a llevar.
Elena: Fueron subidos a camionetas. Ellos pensaban que lo estaban, secuestrando, porque imagínate: gente vestida de civil en un país, en un estado, quiero decir, con tantos desaparecidos… las imágenes o lo que tú tienes en la cabeza es: me están secuestrando.
Silvia: Año tras año, el estado de Jalisco sale entre la lista de los más violentos. Según un informe del gobierno que se publicó en enero de este año, fue el estado con más desaparecidos en todo el país en el 2019. Hay más de 9 mil casos. Y el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo dice que entre octubre del 2013 y marzo de este año, solo se dictaron cuatro sentencias condenatorias por el delito de desaparición forzada.
Elena: A la mayoría de ellos los golpearon y te trasladan a no sabes, no sabes dónde, y te quitan el celular, por lo tanto, estás incomunicado. Es básicamente las horas, o sea un secuestro, lo que todo el mundo te contaría como un secuestro. Pero, claro, te está secuestrando la policía ministerial. Es lo grave.
Gaby: Dieron algunas vueltas y nos metieron a la parte trasera de Fiscalía. Nos metieron así con las cabezas agachadas y con muchos empujones y muchos insultos.
Elena: Se los llevan a una zona que describen como si fuera un patio interior de la Fiscalía.
Gaby: Y vimos que en el patio ya había como otras 30 personas. Todos contra una misma pared. Y del otro lado del patio había muchísimos policías, yo creo que cerca de 50.
Silvia: Gaby cuenta que algunos tenían uniforme, pero otros no.
Gaby: Cada vez que metían nuevas personas pues privadas de su libertad, porque no fueron detenciones, todos los policías del patio celebraban, se empezaban a reír, se empezaban a burlar, nos empezaban a insultar. Y… yo pues sí intenté decirles “¿por qué nos están deteniendo?, ¿por qué no están tomando datos, ni registrando nada? Todo esto está siendo completamente ilegal. Dígannos por qué están haciendo esto”. Pues solo me dijeron que por alborotadora me iban a mandar a una de las jaulas.
Elena: Ellos les llaman jaulas porque así se ve que las estaban llamando entre los agentes. Y son unas, pues sí, como unas jaulas pero de malla no de rejas. No eran celdas propiamente. Estaban como abierto, pero con un techo de lámina. Entonces se ve que hacía muchísimo calor ahí dentro.
Silvia: Gaby recuerda que en la suya había unas 15 a 20 personas detenidas, hombres y mujeres.
Gaby: Nos tenían también con la cara contra la pared, no podíamos voltear ni estar hablando, porque si no nos amedrentaban.
Elena: Les obligaban a estar con la, con la cabeza agachada, con las manos en la espalda y mirando hacia la pared.
Gaby: Había una señora que, como bastón, traía como un hueso largo y nos amenazaba con golpearnos con eso.
Elena: Y no podían levantar la cabeza. Todo el rato era: “no mires, no me mires.” Y amenazas, hablándoles mal.
Gaby: Pues sí nos insultaban mucho. Hicieron varios comentarios como que: “este es el recibimiento que teníamos que esperar por acercarnos a la Fiscalía”, que es su casa, sin haber sido invitados. Que si nos volvemos a acercar algún día a la Fiscalía, ya nadie lo iba a contar.
Elena: Sobre todo, el tema que ellos nos contaban era, “Es que no sabíamos ni por qué estábamos ahí, ni qué van a hacer con nosotros”.
Silvia: Gaby dice que después de una hora o un poquito más la sacaron de la jaula. Cuenta que sentía mucho movimiento en la Fiscalía, que parecía que habían recibido órdenes de soltarlos.
Elena: A algunos sólo los detuvieron una hora, una hora y media, pero otros, pues fueron cinco horas. Y en general, bueno, todos me cuentan que había como unas 50 personas detenidas por lo que iban contando y por según los cálculos que hacían entre los que sacaban y metían.
Gaby: Nos fueron sacando en fila otra vez al estacionamiento. Nos subieron a una van.
Silvia: Les hicieron sentarse con la cabeza entre las rodillas. Iban dos policías adelante y dos policías mujeres atrás, con ellas.
Gaby: Encima de nosotras, como para estarnos amedrentando, asegurarse de que no estuviéramos hablando y que no levantáramos la cabeza. Si alguien levantaba un poco la cabeza, se movía o quería decir algo nos golpeaban como en la nuca o en la cabeza. Ya nos empezaron a dar vueltas, y pues creo que ese fue el momento en el que me dio más miedo.
Elena: Y entonces empieza el terror de… Y ahora ¿qué van a hacer con nosotros?
Gaby: Porque al menos antes sabía que estaba dentro de la Fiscalía, pero cuando nos sacaron no teníamos idea de dónde nos iban a llevar.
Elena: Porque una cosa es que te detengan, no sabes por qué, porque no has hecho nada, pero otra cosa siempre es qué va a pasar contigo y el miedo de: ¿mi familia sabe dónde estoy? ¿mi familia sabrá algún día dónde estoy? Porque es que esas cosas aquí, el miedo ya no es sólo que te maten, sino si alguno de tu familia va a saber dónde estás, o si estás muerto.
Silvia: Gaby dice que en el camino les decían cosas para asustarlas, para causarles pánico
Gaby: Nos empezaban a decir que, que nadie sabía dónde estábamos, que ya no la íbamos a contar. Empezaban como a bromear entre policías, a decir, “A ver, y ¿qué hacemos con ellas? Pues es que les podemos hacer lo que queramos. Ya las tenemos, nadie sabe que las tenemos aquí”.
Gaby: Empezaron a decir, “Bueno, las tenemos que soltar, pero vamos a soltarlas en un lugar donde estén solas y ya no se puedan regresar”.
Elena: Y les dicen además, “Las vamos a soltar aquí en el basurero para ver si les dan un susto y aprenden”.
Gaby: “Las podríamos dejar en basureros, en la carretera a Zacatecas”.
Elena: Pero sin móvil, sin nada, a las afueras de, de Guadalajara.
Gaby: Pues yo en ese momento solo no, no sabía qué hacer. O sea, dije pues sí, sí es cierto que nos van a dejar en una carretera… empecé a pensar en todas las posibilidades de cómo, como regresarnos, cómo intentar estar seguras y ver cómo encontramos a las otras.
Silvia: Las empezaron a bajar de dos en dos, con la cabeza agachada y con las manos en los bolsillos.
Gaby: Y dijeron que cuando nos bajaran teníamos que tener la cabeza agachada por un minuto, que no podíamos voltear, porque si volteábamos nos iban a matar.
Silvia: A Gaby la bajaron con una chica que no conocía.
Gaby: Y después de un rato ya levantamos la cabeza y vimos que sí estábamos como en las orillas de la parte poblada del cerro del Cuatro que es una colonia periférica al sur de la ciudad.
Silvia: Gaby dice que sintió alivio cuando vio que estaban en una parte poblada, pero también tenían miedo de que llegara otro auto y las levantara. Llegaron a una tiendita donde les prestaron un teléfono y pudieron llamar a su familia, para avisarles que estaban bien. Encontraron a otras chicas y juntas tomaron un taxi, tratando de volver por el camino que pensaban que habían recorrido para buscar a otras. No encontraron a nadie más.
Elena: Yo, después de seis años cubriendo todo este tema de desaparecidos, nunca había podido hablar con alguien a quien hubieran desaparecido y hubiera aparecido. Y la verdad es que creo que tiene un valor muy grande los testimonios de estos chicos, porque al final siempre que desaparecen a alguien es el mismo modus operandi. O es una detención extraña porque se equivocan en una calle X o van a su casa. Y nunca hemos podido conocer el testimonio de alguien a quien la policía o alguien de la autoridad lo habían detenido. Y creo que por eso deberíamos escuchar el testimonio de estos jóvenes, porque refleja una práctica más o menos habitual en este país y muy grave.
Silvia: En un país con más de 60,000 desaparecidos.
Silvia: ¿Y cómo fueron los siguientes días para ti una vez que ya regresaste, estabas en tu casa…?
Gaby: Pues los siguientes días fue ya empezar a tener como mucha ansiedad y paranoia y miedo de que nos estuvieran buscando.
Silvia: Una amiga le contó que esa misma noche que regresaron a casa, a las 3 de la mañana fueron a la casa de sus abuelos a buscarla. No sabe quién o cómo consiguieron esa dirección. Además, vive con sus padres. Otro amigo le contó que estaban llamando a sus contactos para preguntar por él. Decían que era para devolverle el celular. Insistían que les dieran su dirección para llevarle al celular, pero Gaby dice que eran llamadas a la 1 de la mañana.
Gaby: El gobernador de Jalisco publicó un tuit diciendo que nos iban a buscar casa por casa para asegurarse de que estuviéramos bien y hubiéramos regresado, pero pues si la misma Fiscalía que nos hizo todo esto… que, pues que a algunos los torturo, también nos torturó psicológicamente, nos privó de nuestra libertad, nos amedrentaron. Luego que nos digan que nos van a ir a buscar a nuestra casa para saber si estamos bien, fue muy cínico que el gobernador publicara eso. Fue casi una manera de decir: sabemos dónde viven entonces los vamos a callar.
Silvia: Gaby dio su testimonio por escrito a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Pero no quiso ir en persona. Sus amigas, que habían ido, le contaron que para ellas fue incómodo, e incluso sintieron que las estaban revictimizando.
Gaby: Pues ya no confiamos ni sentimos seguridad con ningún organismo gubernamental, aunque sean de derechos humanos.
Silvia: ¿Y qué se sabe sobre quién dio la orden? O sea ¿Qué ha dicho la Fiscalía al respecto?
Elena: Bueno, inmediatamente el sábado un día después, el gobernador confirma todo esto. Dice que, ésta es la versión oficial, que hay una parte de… unos agentes de la Fiscalía que no siguieron sus órdenes, que la orden del gobierno fue no usar la violencia.
Audio de archivo, Gobernador Enrique Alfaro: Mi instrucción fue no usar la violencia. Mantener una actitud de contención, una actitud pacífica por parte de las policías. Y por supuesto que esta instrucción fue desobedecida y desacatada por el grupo de la policía ministerial que atacó a los jóvenes.
Elena: Y que unos agentes de hecho, bueno, a mí personalmente fuentes de la Fiscalía me dijeron que habían sido 15, –por tanto supongo que los tienen identificados– que no habían seguido las órdenes y que habían actuado por su cuenta.
Audio de archivo, Gobernador Enrique Alfaro: ¿Quién dio la orden? ¿Y quién dio esta instrucción? Evidentemente no fue el Fiscal del Estado. Tenemos certeza de eso. Lo que tenemos también es la obligación de investigar si esta instrucción surgió de algún lado que tenga que ver con grupos de la delincuencia.
Elena: Al final los detuvieron, más de 15 porque por los testimonios es imposible que 15 agentes detengan a más de 50 personas en una fracción de media hora. Entonces no cuadra con los testimonios de las víctimas. Y aparte, porque ¿cómo es posible que haya agentes que no han seguido las órdenes, que puedan actuar por su cuenta y meterlos a la Fiscalía? Al final los metieron a las instalaciones de la Fiscalía y había gente trabajando ahí que los vio, o sea, y que no dijeron nada. Es una coartada poco creíble, pero eso es lo que sostiene el gobierno de Jalisco. Y bueno, está, en teoría siempre se escudan en que hay un expediente de investigación, de qué es lo que sucedió, y que lo va a revisar la Fiscalía, la Fiscalía General de la República, o sea, ha pasado ya al órgano federal.
Silvia: Pero los indicios de impunidad son muy altos. Según un informe del año pasado, la Fiscalía General resuelve menos del 8% de los casos. En enero de este año se reportó que esta institución perdió más de 60 mil casos porque habían prescrito.
Elena: En general, la práctica de reprimir manifestaciones o… o de detener a gente de forma ilegal lo que nos ha demostrado con esto es que es algo habitual y es algo que un mandatario lo ve de una forma natural. Entonces, bueno, ha sido una serie de errores, pero de errores muy graves. O sea, estamos hablando de violaciones a los derechos humanos. Y aunque no les pasara nada, porque luego este es el debate, ¿no? : “Bueno, pero no les pasó nada a estos chicos, están bien, los detuvieron unas horas”. Es alucinante cómo se naturaliza esto, ¿no? Cómo, como no causa una, o sea: dimisiones, enjuiciamientos, aquí no hay responsables. Es alucinante cómo nos hemos acostumbrado, o la sociedad se ha acostumbrado, a estos niveles de violencia policial como para que si bueno, si no están desaparecidos, o si han aparecido con vida pues no nos quejemos tanto, ¿no?
Silvia: El sábado 6 de junio, el mismo día que el gobernador Alfaro publicó su video en Twitter diciendo que su instrucción fue no usar violencia, hubo más detenciones después de una manifestación. Seis jóvenes estuvieron detenidos hasta el martes 9. Hasta donde se sabe, ya no hay detenidos por las protestas en Guadalajara y se le han retirado los cargos a todos.
Al igual que el caso de George Floyd, el de Giovanni no es aislado, pero tuvo eco mediático. En ambos casos las protestas forzaron a las autoridades a arrestar a los policías responsables. En el caso de Giovanni, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco concluyó que fue víctima de una ejecución extrajudicial.
Eliezer: Esta semana el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que presenta algunas reformas a la policía, como la creación de una base de datos de oficiales con antecedentes de abusos. Dijo que se prohibirá la maniobra de sujetar por el cuello a los sospechosos, “a menos que la vida del oficial esté en riesgo”.
Mientras tanto, la protestas continúan por tercera semana consecutiva. Según reportes periodísticos, en este período la policía ha utilizado gases lacrimógenos para reprimir a los manifestantes en 99 ciudades. Hoy se harán manifestaciones en Washington, Atlanta, Nueva York, Tulsa y otras ciudades para protestar contra el racismo y la brutalidad policial… pero también para conmemorar el fin oficial de la esclavitud en Estados Unidos.
Silvia: Agradecemos a Jika González. También a Mitzi Pineda por dejarnos usar el audio que grabó de las protestas en Guadalajara.
En El hilo somos Daniel Alarcón, Álvaro Céspedes, Andrea López Cruzado, Elías González, Inés Renique, Laura Rojas Aponte, Jorge Caraballo, Miranda Mazariegos y Carolina Guerrero. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki.
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Yo soy Silvia Viñas.
Eliezer: Y yo soy Eliezer Budasoff, gracias por escuchar.