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El hilo, Las madres del desierto (1)

Las madres del desierto (1)

Eliezer Budasoff: La historia de hoy comienza hace casi quince años.

Audio de archivo, Felipe Calderón: Mi compromiso por la seguridad va a permanecer hasta el último día de mi gobierno y si para cumplir ese compromiso tengo que disponer como manda la constitución de las fuerzas armadas, lo seguiré haciendo.

Silvia Viñas: El expresidente de México, Felipe Calderón, arrancó lo que se conocería como la guerra contra el narco anunciando que sería su misión recuperar la seguridad en el país.

Audio de archivo, Felipe Calderón: Y ese desafío al Estado tiene que ser combatido con toda la fuerza del Estado. Y por esa razón, hay que combatir a los criminales porque aquí el único dueño de la ciudad o el único dueño del pueblo o el único dueño de este estado es el Estado mexicano.

Eliezer: Sería la primera en décadas que el ejército mexicano saldría a combatir abiertamente en su propio territorio.

Silvia: Esta decisión de Calderón ha afectado todo en el país. La política doméstica e internacional, la seguridad, la migración, la cultura.

Eliezer: Y ha dejado un saldo humano también, cientos de miles de víctimas: viudas, desplazados, huérfanos, secuestrados…

Silvia: Pero hay un aspecto de la guerra, que aún continúa, del que no se habla mucho: los desaparecidos.

Eliezer: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Estudios. Soy Eliezer Budasoff.

Silvia: Y yo soy Silvia Viñas.

Esta semana, madres de desaparecidos se instalaron frente a las oficinas del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, en Ciudad de México, para exigir justicia. Hoy vamos a Sonora, a conocer a un grupo de estas madres… Mujeres que ante la inacción del Estado han decidido salir al desierto a buscar respuestas por su propia cuenta.

Es 19 de febrero de 2021.

Eliezer: Álvaro Céspedes reportó esta historia.

Álvaro Céspedes: En enero viajé a Sonora, en el noroeste de México. Sonora es el segundo estado más grande del país, pero está lejos de ser el más poblado. Estamos hablando de una zona inmensa, mayormente desértica, con una fuerte industria ganadera y agrícola.

Pero también tiene otra fuerte industria que opera de manera paralela e ilegal. Es un estado estratégico para la delincuencia organizada. Comparte un enorme desierto con Arizona, en el cual, en algunos puntos, no hay ningún muro, y por ahí, el contrabando de drogas y el tráfico de personas se convierte en un ingreso importantísimo para los cárteles.

Sonora es uno de los estados más inseguros de México, con tasas de homicidio, feminicidio y extorsión incluso más altas que las registradas nacionalmente.

Y allí fui a conocer a esta mujer.

Ceci Patricia Flores Armenta: Bueno, mi nombre es Ceci Patricia Flores Armenta y soy la líder de madres buscadoras de Sonora.

Álvaro: Bueno, habla bastante rápido, pero creo que se logra entender. Pati, como la conocen sus amigos y familiares, es una mujer de cuarenta y siete años, que suele ir arreglada, pintada y peinada, pero es una mujer de carácter muy fuerte, muy entregada a su familia. Y como lo dijo, lidera Las Madres Buscadoras de Sonora, un colectivo de mujeres, principalmente, que se dedica a la búsqueda de desaparecidos.

Y si bien la guerra de Calderón había sido el trasfondo de su vida por años, no fue hasta…

Pati: El 30 de octubre de 2015 en Los Mochis, Sinaloa.

Álvaro: Que este conflicto la tocó personalmente. Su hijo, Alejandro, desapareció. Fue en Sinaloa, en el estado justo al sur de Sonora.

Pati: Tenía veintiún años. Trabajaba en una en una empresa de fertilizantes orgánicos. Él era el que llevaba y traía a la gente.

Álvaro: Preparaba comida, la repartía. Un colega con el que trabajaba había estado involucrado con el narco. Y un día un grupo armado los pararon y…

Pati: Desgraciadamente, pues mi hijo trabajaba con él y cuando llegaron por él esa gente, pues mi hijo estaba con él y también se lo llevaron a él.

Álvaro: Y como se pueden imaginar… pues perder un hijo… su mundo se le vino abajo.

Pati: Tengo los mejores momentos de mi hijo. Nunca se me había despegado. Mi hijo era… pues se puede decir que era como mi talismán. Jamás en la vida se me había despegado. Por eso creo que Alejandro me dejó completamente muerta en vida.

Álvaro: O sea, lo peor que le puede suceder a una madre. Pati se trasladó a vivir a Los Mochis, donde había desaparecido su hijo Alejandro. Salía por el día y por la noche a buscarlo, sola. Lo hizo durante años, pero nada.

Alejandro no era su único hijo. No. El hermano mayor de Alejandro se llamaba Marco Antonio.

Él vivía en Sonora, en Bahía de Kino. Pati me contó que era una persona buena, que ayudaba mucho a la población indigente.

Pati: Pues él tenía un abarrote, vendía marisco, él vivía en un pueblo donde hay mucho marisco y lo transportaba a Hermosillo.

Álvaro: Pero no era su único negocio.

Pati: Después de cinco años que él tenía ese negocio yo me di cuenta de que él vendía droga. Le llamé la atención porque no tenía necesidad de hacer eso, pues él tenía muy buen negocio. Tenía un abarrote muy grande, pero pues él quería dinero fácil, más, más y más, no, ¿verdad? Yo le decía pero te pueden hacer daño, pues el tiempo que Dios me lo permita lo voy a disfrutar.

Álvaro: El tiempo que le duró fue poco. Pati estaba en Sonora, visitando a su hijo Marco Antonio en mayo de 2019.

Pati: Lo miré el día primero, yo llegue el día primero, lo miré el día primero, el día 2, lo miré el día 3, cinco minutos y a los veinte minutos de que yo lo miré se lo llevaron. Y hasta la fecha no volví a verlo.

Álvaro: Y sí, estaba involucrado en el narco, pero no significa que merecía desaparecer. Y menos Pati merecía perder a su segundo hijo en menos de cuatro años. Además, en el caso de Marco Antonio sucedió algo que a Pati le llamó la atención.

Pati: Cuando se llevaron a mi hijo, iba en una patrulla de la estatal enfrente y atrás, pues iba a la gente que se llevó a mi hijo. Entonces qué seguridad podíamos tener si sabíamos que la seguridad que la que tenía nos tenía que cuidar, pues era de la que nos teníamos que cuidar nosotros.

Álvaro: Esto que cuenta Pati es una de las consecuencias que se vivieron en México después de que empezó la guerra contra el narco. Una violencia desenfrenada, una situación en la que los ciudadanos ya no saben a quién pueden acudir o en quién confiar.

A partir de eso, y ese mismo día, ella salió a buscar a su hijo al desierto de Sonora… Con pala y pico. Es que estaba desesperada.

Y como en el caso de Alejandro, las autoridades no estaban haciendo nada para encontrar a Marco Antonio.

Pati: Pues al ver la ineptitud de las autoridades para buscar a mi hijo, al ver que ellos no les importaba que mi hijo no estuviera, no buscar, no hacer nada por mi hijo, pues el amor por mi hijo me ha hecho hacer todo esto y por todos los desaparecidos. Porque el día que yo perdí a mi hijo, salí al monte con pico y pala a buscarlo, pues adopté a todos los desaparecidos.

Álvaro: Y salió sola.

Pati: No tenía una familia que me apoyara. No tenía quien anduviera conmigo.

Álvaro: Le pregunté a Pati sobre cómo fue su primera búsqueda, si no le había dado miedo.

Pati: Muy dolorosa, no, no tenía miedo porque el amor por mis hijos siempre ha sido más grande que mi miedo. El miedo lo perdí cuando desapareció Alejandro en los Mochis, Sinaloa. Mi miedo más grande era no encontrar a mis hijos.

Álvaro: Y al buscar a su segundo hijo, Pati hizo algo inusual. Aprovechó las redes sociales para hacer públicas sus búsquedas, y empezó a salir con algunas amistades…

Pati: Empecé a hacer transmisiones en vivo, las empecé a compartir etiquetando a mi hijo, a mi hija, a mi otro hijo, a mis amistades.

Aquí hay tierra removida…

Álvaro: La gente le empezó a comentar en su perfil de Facebook mensajes de apoyo, le mostraban su solidaridad y su cariño.

Pati: Entonces, esa transmisión se fue expandiendo. Otras personas la fueron viendo, fueron compartiendo, fue llegando a las madres que tenían hijos desaparecidos y que desgraciadamente pues no tenían el apoyo de nadie para buscarlos, pues miraron que yo no tenía miedo a andar en el monte sola buscando a mis hijos y ellas también decidieron perder el miedo y unirse a esta lucha.

Voces:

-… Mira, hay que observar…

– Mira, mira el pie.

-Ay no, no.

-Mira el pie.

-Es la espalda.

-… mira al agua

-Mary ¡toma!

-Voy a escarbar de este lado para quiten la arena.

-¡Hey!

-Voy a escarbar más para este lado…

-Hay que llamar a los peritos, ¡ya!

Álvaro: Y así fue creciendo el grupo hasta convertirse en un movimiento… Otras madres, otras mujeres y familiares la llamaban.

Pati: Me empezaron a hacer muchas llamadas, inmediatamente yo me puse en contacto con ellas y las acepté en mi lucha, en mi búsqueda. Y al principio era otra persona conmigo ya mañana era otra. Y así nos fuimos haciendo tantas. Ahorita tengo más de ochocientas mujeres que están, pues, que confían en mí, de que yo puedo ayudarlas a buscar a sus hijos.

Álvaro: Más de ochocientas mujeres buscando a sus desaparecidos, solo con Pati, solo en el estado de Sonora.

Pati: Nosotras quisiéramos, que, pues ya no hubiera desaparecidos. Estamos en una lucha constante día a día por buscar y encontrar. Quisiéramos que ya no hubiera, pero si encontramos uno desaparecen diez. Entonces la verdad pues es muy doloroso esto. No es como para que nadie te tenga envidia ni quieran estar en tu lugar, porque yo, en mi lugar, se lo cedería a cualquiera si tuviera a mis hijos de vuelta.

Álvaro: Vamos a volver a Pati, y su búsqueda… Pero es que lo que llama la atención de esto, es que son tantas personas buscando desaparecidos. Hablé con ella.

Marcela Turati: Hola soy Marcela Turati, periodista mexicana, co-fundé Quinto Elemento Lab y soy coordinadora del sitio web: A dónde van los desaparecidos.

Álvaro: Comenzó a cubrir la violencia del narco en el 2000, antes de que Calderón declarara la guerra.

Marcela: Empecé primero, como todos, ¿no?, hablar como sobre los asesinatos, la gente desplazada, los huérfanos, las viudas. Pero poco a poco me llegaba mucha gente a la revista Proceso donde trabajaba, a mostrarme que ya habían desaparecido algún familiar. Y después empecé a ver que esto era masivo. Y bueno, de ahí siento que los periodistas que nos dedicamos a cubrir estos temas difícilmente podemos salirnos, ¿no? Es como que es tan urgente que difícilmente te puedes concentrar en otros temas.

Álvaro: Las cifras que me cuenta de cuántos desaparecidos hay en México son espeluznantes.

Marcela: Pues el último recorte decía ochenta y dos mil personas desaparecidas. Hay un registro nacional de personas desaparecidas y no localizadas que hace el mismo gobierno, relativamente nuevo, y ya se puede ver en tiempo real. Un dato que también llama la atención es que se dice que hay diecinueve desapariciones al día, ¿no?, es el último corte.

Álvaro: Marcela me explicó que de estos ochenta y dos desaparecidos, solo tres mil son de antes del 2006, cuando comenzó la guerra contra las drogas.

Y detrás de esta cifra escalofriante hay historias humanas, vidas destrozadas como las de Pati Flores y los familiares de las más de ochocientas mujeres de Madres Buscadoras de Sonora.

Es muy importante destacar que el rol de la búsqueda de desaparecidos en México, y en casi toda América Latina, es liderado por mujeres. Esto en un país donde ocurren diez feminicidios al día.

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