Un trauma (2)
Fue un trauma, de verdad. Fue como hacerse viejo de repente. Yo en mi cabeza seguía siendo un jovencito, un chico joven que estaba en Londres para mejorar su inglés, y no me había dado cuenta de que el tiempo había pasado y que yo ya no era tan joven como yo pensaba…
¡Qué vergûenza!
Ese es el problema que tenemos en España con el usted y con el tú, ¿no? No sé si en otros países o en otros idiomas hay el mismo problema…
Es que en España, la primera vez que alguien te llama de usted, pues, claro, es un trauma. Te das cuenta de que te has hecho mayor.
Lo que pasa es que si vives en España pues esto normalmente es algo gradual, algo que sucede poco a poco, no de golpe, no de golpe y porrazo como me pasó a mí.
Pero yo, como no vivo en España, como yo no hablo con españoles normalmente, para mí fue algo traumático porque no me lo esperaba…
Y fue mucho más traumático porque la persona, la primera persona que me llamó de usted fue una chica joven que me gustaba y con la que yo estaba intentando ligar.
¡Qué vergüenza, chicos, qué vergüenza!
Me quedé traumatizado, me quedé traumatizado para toda la vida.
No quiero ni imaginar qué sucederá el día que alguien me ceda el asiento en el autobús o en el metro. Si un día un chico o una chica joven se levanta de su asiento para que yo me siente, ese día, os lo juro, ese día tendré que empezar a tomar antidepresivos porque, de verdad…
En fin, ahora ya no recuerdo por qué os estoy contando todo esto…
¡Ah, sí! Ahora caigo, ahora caigo… Estaba hablando de los higos, de los higos que venden en la tienda de comestibles de mi barrio que cuestan un ojo de la cara, ¿no? ¡Una libra cada higo!
¡Qué cara! Qué cara más dura tiene la gente, ¿no?
En fin, chicos, como veis, me enrollo, me enrollo como siempre, de un tema paso a otro, pierdo el hilo, y bueno, al final, en fin, termino hablando de esto y de lo otro, de todo y de nada…
En fin, chicos, esto es lo que hacemos aquí en Español con Juan. Los que me conocéis ya supongo que estáis acostumbrados, ¿no? Yo hablo, me enrollo, me voy por las ramas, nunca voy al grano, le doy vueltas a las cosas…
En fin, creo que ya es demasiado tarde para cambiar, ¿no? Este podcast es así. ¿Qué le vamos a hacer? Espero que de todas formas os ayude a mejorar un poco vuestro español.
Aunque sea un poquito, aunque sea un pelín…
Un pelín…
Otra expresión que quizás no conozcáis… Un pelín es algo así como un poco. ¿No?
Tengo un pelín de hambre, estoy un pelín cansado, esta película es un pelín aburrida…
Pelín… pelín viene de pelo, ¿no? Un pelín es un pelo pequeño. O sea, si dices, por ejemplo, que quieres un pelín de vino o un pelín de agua lo que quieres es un poco de vino o un poco de agua…
PERO, pero…
No abuséis de esta expresión porque es un poco cursi, un poco ridícula…
A mí no me gusta mucho hablar así, pero quizás es posible que escuchéis a gente hablar así o quizás en alguna película o en alguna serie…
En fin, chicos, lo dejamos aquí por hoy.
Como veis, hoy tampoco he podido contar el chiste del perro gorilero. Quería contarlo hoy, pero, como me pasa a menudo, me pongo a hablar, me enrollo como una persiana, se me va el santo el cielo, pierdo el hilo, hablo de todo y de nada y al final me olvido de lo más importante: el chiste del perro gorilero. El mejor chiste del mundo, el chiste más divertido, el chiste más gracioso que yo he escuchado jamás…
Y todavía no lo he contado… Pero la semana que viene, sí, os lo prometo, en el próximo episodio os contaré el chiste del perro gorilero, el mejor chiste del mundo.
Por ahora nada más, que paséis una semana estupenda. Espero que (subjuntivo) espero que os haya gustado este episodio de hoy, aunque sea solo un pelín…
¿Vale?
Nos vemos… No, no nos vemos… Nos escuchamos. ¿Cuándo? Aquí, en el próximo episodio de Español Con Juan.
¡Hasta pronto!