Nostálgicos
Hola, chicos, ¿qué tal? ¿Qué tal va la semana? ¿Cómo va todo? Espero que todo vaya bien, espero que todo vaya muy bien.
Antes de empezar el episodio de hoy, os recuerdo que podéis leer la transcripción de nuestro podcast en nuestra página web, en nuestro blog: 1001 Reasons To Learn Spanish. Allí podéis encontrar las transcripciones de este episodio y de los episodios anteriores y muchos otros recursos para aprender español.
Hoy me siento un poco nostálgico. No sé si es porque estamos al final del año, porque ya pronto terminará este año y…
Sí, me siento un poco nostálgico.
Llevo varios días pensando en el pasado, en los años que se fueron y no volverán.
En España suele decirse que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. ¿Habéis oído alguna vez esta frase? Cualquier tiempo pasado fue mejor.
¿Tengo que explicar lo que quiere decir? Me parece bastante claro qué quiere decir, ¿no? Pero, bueno, por si las moscas, por si alguien no lo entiende, lo explico.
Esta frase quiere decir que el presente, el momento que estamos viviendo en este momento, es malo, muy malo. Es tan malo que cualquier periodo del pasado parece que fue mejor en comparación con el momento presente.
En fin, a mí me parece obvio que se trata de una exageración. Al contrario, yo creo que el presente es mucho mejor que cualquier tiempo del pasado.
Hace unos años había una canción muy popular, que a mí me gustaba mucho y que se llamaba: “cualquier tiempo pasado fue peor”.
Era una canción que solía cantarse al llegar las últimas semanas del año, cuando terminaba el año viejo y empezaba el año nuevo. Digo que era una canción optimista porque nos hacía mirar hacia el futuro con optimismo, con ilusión.
Es que, claro, las personas que dicen que “cualquier tiempo pasado fue mejor” son personas nostálgicas del pasado, personas a las que no les gusta lo que está pasando en este momento en el mundo y miran al pasado con nostalgia, pensando que el mundo era mejor antes. Son personas que quieren detener el tiempo, pararlo. Yo creo que a estas personas, a este tipo de personas, no solo no les gusta el presente: es que además tienen miedo del futuro. No les gusta el futuro: les gustaría volver al pasado.
Es verdad que a veces el pasado puede parecer mejor que el presente, pero es una ilusión, claro. A veces, o quizás a menudo, el pasado puede parecer mejor que el presente, pero no es real. Solo lo parece, pero en realidad no es así.
El presente es mucho mejor que el pasado. Sin duda. A mí me parece algo muy claro. A pesar de todos los problemas que hay hoy en el mundo, a pesar de que a veces (o quizás a menudo) pasan cosas terribles, a pesar de todo, el presente es mucho mejor que el pasado.
Antes había más guerras, por ejemplo. Si pensamos en Europa, antes había muchas guerras entre los países, guerras terribles como la primera y la segunda guerra mundial.
Antes había más enfermedades mortales. La ciencia y la medicina han avanzado muchísimo y ahora tenemos unos servicios de salud, en general, mucho mejores que antes. Antes la gente se moría mucho más joven que ahora. La esperanza de vida ha crecido muchísimo en los últimos años en comparación con el pasado.
Problemas como la segregación racial, la discriminación de los homosexuales, la situación de la mujer en la sociedad, los derechos de los trabajadores… En todos estos ámbitos se ha mejorado y el mundo es hoy mejor de lo que era.
En fin, aunque es verdad que todavía existen problemas graves en el mundo, la verdad es que se ha mejorado mucho en comparación a cómo era la situación en el pasado.
Antes, por ejemplo, las mujeres NO podían votar, no estudiaban en la universidad, ni tampoco podían hacer los mismos trabajos que hacían los hombres. Su papel, el papel de las mujeres, era quedarse en casa y cuidar de los hijos, del marido y de la casa. Hoy, sin embargo, aunque por supuesto continúa habiendo problemas, la situación de la mujer ha mejorado muchísimo respecto al pasado.
Por lo tanto, me parece claro que “cualquier tiempo pasado fue PEOR, no mejor”.
Y a pesar de todo, conozco a muchas personas nostálgicas del pasado. Personas que sienten nostalgia por los años ya vividos.
Yo soy una de esas personas. A pesar de que racionalmente yo entiendo que el presente es mejor que el pasado, que el pasado no era tan bonito como parece, a pesar de todo no puedo evitar sentir nostalgia por el pasado.
Yo creo que sentir nostalgia es algo psicológico. Se trata de algo emocional, no lógico. Y yo soy un ejemplo de ello.
Yo, por ejemplo, que sé, como he dicho antes, que sé de forma racional que el presente es mejor que el pasado, pues, si paso delante de la puerta de mi antigua escuela, la escuela donde iba de niño, tengo un ataque de nostalgia. Tengo muchos recuerdos de los profesores que me daban clase, de los niños con los que jugaba, de las asignaturas que me gustaban (y también las que no me gustaban); cuando paso delante de la puerta de la escuela donde iba de niño recuerdo mis juegos favoritos, vuelvo a ver las caras de algunos de los niños que estaban en mi clase, vuelvo a ver algunos de los profesores que me enseñaban… Normalmente recuerdo solo los profesores que me gustaban, claro; de los otros, los que no me gustaban, ya me he olvidado.
Y me pongo muy triste. No lo puedo evitar. En esos momentos pienso que la vida era maravillosa en aquellos años, me parece que todo era mejor que ahora y tengo la tentación de decir que los niños eran más felices cuando no había internet, ni videojuegos y se podía jugar en la calle porque no había tantos coches como hay ahora.
En fin, yo sé que es todo una ilusión. Yo sé que no es así realmente. Pero no puedo evitar tener esos ataques de nostalgia cada vez que paso por delante de la escuela donde yo estudiaba o recorro las calles del barrio donde yo solía vivir de niño.
En esos momentos tengo muchos recuerdos de anécdotas pasadas, pienso en personas que ya no están conmigo, que se han ido para siempre, y a veces, lo confieso, a veces casi lloro al recordar.
Yo sé que es todo una ilusión. Yo sé que el mundo del pasado no era mejor que el mundo de hoy, pero no puedo evitar sentir tristeza y nostalgia por unos años que no van a volver. En esos momentos siento la tentación de decir “¡Ay! ¡Qué años aquellos! ¡Me gustaría volver a vivirlos, me gustaría volver a vivirlos otra vez!”
Pero es todo una ilusión. Nos parece que aquellos años eran mejores porque éramos niños, porque no teníamos tantos problemas como tenemos ahora, de adultos; porque nos sentíamos protegidos por nuestra familia, por nuestros padres…
De niños, no éramos conscientes de los problemas del mundo. Nuestros padres nos protegían. No sabíamos de enfermedades, no pensábamos en el dinero, no nos preocupaba encontrar trabajo… De niños, todo parecía fácil. Si estudiabas un poco, si sacabas buenas notas en el colegio y si tenías tres o cuatro amigos con los que jugar al fútbol por las tardes, ya eras feliz. No necesitabas nada más.
Pero es todo una ilusión, claro. Parece que era así, pero en realidad… En realidad, de niños probablemente no éramos tan felices como imaginamos.
La memoria no es fiable. No nos podemos fiar de nuestros recuerdos. Una vez leí que la mayoría de nuestros recuerdos son falsos; que la mayoría de las cosas que recordamos, en realidad no sucedieron o sucedieron de modo muy diferente.
Seguramente durante nuestra vida pasamos muchos momentos difíciles que luego no recordamos y seguramente muchos de nuestros recuerdos son falsos recuerdos que en realidad nunca sucedieron.
Esto me parece muy interesante. No sé si os ha pasado alguna vez, pero a mí me pasa a menudo que tengo un muy buen recuerdo de una película, por ejemplo, y tengo un recuerdo especial de alguna escena que me gustó mucho. Entonces, durante muchos años yo me digo “¡Ah! ¡Qué escena tan buena! Me gustaría volver a ver aquella película y me gustaría volver a ver aquella escena en concreto porque es una escena magnífica, muy buena... “ Y entonces, ¿sabéis qué pasa? Bueno, no sé si a vosotros os ha pasado, pero a mí me ha pasado bastantes veces que voy a ver la película, esta película que me gustó tanto, y luego resulta que esa escena que yo recordaba con tanto cariño, esa escena que me había gustado tanto, en realidad no existe; en realidad, en la película no existe esa escena o sí existe, pero es muy diferente de cómo la recordaba yo. Muy diferente. ¿Os ha pasado alguna vez?
Espero que sí porque si no voy a parecer un poco raro…
Es decir, lo que quiero decir es que a veces idealizamos el pasado, idealizamos nuestra infancia y pensamos “¡Ay! ¡Cómo echo de menos aquellos años! ¡Cómo me gustaría volver a aquellos años!” Pero no es real. Probablemente ahora nos parece que de niños éramos más felices de lo que en realidad éramos. Tenemos esa impresión. Tenemos recuerdos de cómo éramos, pero seguramente la realidad era muy diferente de cómo la recordamos nosotros.
No sé, pero a mí me parece que, en el fondo, este sentimiento de nostalgia, este echar de menos el pasado, es, en realidad, miedo al paso del tiempo, miedo a hacernos viejos. Miedo a la muerte.
“Desde que el mundo es mundo”... No sé si habéis oído alguna vez esta expresión: desde que el mundo es mundo. Esta expresión quiere decir “desde siempre”, “desde que existe el mundo”, “desde que empezó la historia de la humanidad”… Bueno, pues, desde que el mundo es mundo los viejos siempre han dicho que el pasado era mejor, que antes se comía mejor, que se trabajaba mejor, que antes la gente era más inteligente, más educada, más buena…
No es nada nuevo. Desde que el mundo es mundo los viejos siempre han sido nostálgicos del pasado y a menudo han despreciado a los jóvenes y los cambios que se producían en el mundo. Eso ha sido siempre así.
Aunque, la verdad, pensándolo bien. Yo siempre he sido nostálgico, no solo ahora que soy mayor. También era nostálgico antes. Yo no me he vuelto nostálgico de mayor. Siempre he sido así.
Sí, es verdad, ahora que lo pienso: yo de niño ya era nostálgico. Parece increíble, pero creo que es así. Recuerdo que cuando tenía 12 años, ya era nostálgico. A los 12 años echaba de menos la niñez, echaba de menos tener 10 u 11 años.
Recuerdo con claridad que un día, cuando tenía 12 o 13 años, me di cuenta, de repente, que ya no me gustaba jugar con juguetes como antes, que me aburría jugar con juguetes. Fue un choque, un golpe muy fuerte. Lo recuerdo como un trauma. No sé si esto le ha pasado a todo el mundo, pero… No sé, yo solo recuerdo que yo no quería crecer, yo no quería dejar de ser niño; yo quería continuar jugando a los juegos de siempre, con mis juguetes de siempre…
Ahora que lo pienso, eso es el síndrome de Peter Pan, ¿no? Acabo de descubrir que yo era como Peter Pan, que no quería crecer.
En fin, lo que estaba diciendo es que yo he sentido siempre nostalgia por el pasado. Ya cuando tenía 12 años sentía nostalgia y echaba de menos los años anteriores.
Me parece increíble, ¿no? ¿No os parece increíble a vosotros? ¡Ya era nostálgico a los 12 años!
Y luego también recuerdo que en los años ochenta a mí me gustaban los años sesenta. O sea, me encantaba la música, las películas, la ropa y la historia de los años sesenta…
Por ejemplo, mientras que a mis amigos les gustaba gente como David Bowie, U2, Madonna o Michael Jackson, a mi me gustaba Elvis Presley, Bill Haley, Los Beatles… O sea, me gustaba el pasado, sentía nostalgia por unos años ya pasados, aunque no los había vivido, claro. No los había vivido, pero sentía nostalgia por aquellos años, por los años 50 y 60.
Y lo mismo me pasaba con el cine, los libros… En los años ochenta veía películas y leía libros de los años sesenta.
Pero es que luego, en los años noventa me gustaban los ochenta…
La conclusión es que a mí nunca me ha gustado vivir en el presente, que siempre he sido un nostálgico del pasado. Quizás ahora que me hago mayor soy aún más nostálgico que antes (obviamente, hay más cosas que echar de menos, más cosas que recordar…), pero en realidad siempre he sido así: un nostálgico. Ya desde niño.
Y esto creo que cada vez va a ser peor. Cada vez voy a ser más nostálgico. Porque cada vez, obviamente, voy a tener más cosas que echar de menos, voy a tener más recuerdos…
En fin, la vida. Supongo que hacerse viejo es esto, ¿no?
Bueno, no me enrollo más por hoy. Creo que ya es suficiente, me estoy poniendo un poco triste hablando del pasado. Es lo que tiene hablar del pasado, que uno se pone triste. Empiezas a recordar… y luego vete tú a saber si en realidad el pasado es tal y cómo lo recordamos… Vete tú a saber… A lo mejor muchas de las cosas que recordamos en realidad nunca pasaron… Yo estoy convencido de que es así. Yo estoy convencido de que nuestro cerebro, nuestra memoria, no es de fiar; que no nos podemos fiar de nuestros recuerdos, que nada es lo que parece…
En fin, bueno, no me enrollo más. La próxima semana intentaré hablar de algún tema un poco más alegre porque, vaya, no me gusta acabar los episodio de nuestro podcast así…
¡Ah! ¡Oye! Se me olvidaba… Por favor, dejadme un comentario, escribid un comentario diciéndome qué pensáis de todo esto que os he contado hoy, si pensáis que el pasado fue mejor que el presente, qué echáis de menos, si os gustaría volver a vivir aquellos años, en fin… Ya sabéis que me gusta leer lo que escribís. No tengo tiempo de contestar, pero leo todos los comentarios que escribís.
Y, por supuesto, muchísimas gracias a todos los que estáis dando 5 estrellas a nuestro podcast en Apple Podcasts y escribiendo un comentario diciendo que os gusta. Eso es para nosotros de una gran ayuda porque de esa forma cada vez más gente conoce Español con Juan. ¡Muchísimas gracias!
Vale, bueno, lo dejamos aquí por hoy. No me enrollo más. Nos vemos, no, nos escuchamos, como siempre, la próxima semana. ¿Dónde? Aquí, en Español Con Juan.
Un abrazo y hasta pronto.