A: ¿Conoces a ese chico de los pantalones amarillos?
B: No, no sé quién es.
A: ¿Y a la chica del sombrero azul?
B: Sí, esa es una vecina.
A: ¿Cómo se llama?
B: No lo sé.
Es de mi edificio, pero no sé cómo se llama. ¿Por qué lo preguntas? A: Nada, por curiosidad.