×

Wir verwenden Cookies, um LingQ zu verbessern. Mit dem Besuch der Seite erklärst du dich einverstanden mit unseren Cookie-Richtlinien.

image

NPR Radio Ambulante, Perdidas (1)

Perdidas (1)

DANIEL ALARCÓN, HOST:

Hace poco más de tres años publicamos los primeros episodios de Radio Ambulante en NPR. Sabíamos que ser parte de la radio pública estadounidense iba a darnos un impulso enorme. Y no estábamos equivocados. Hemos crecido como equipo —en ese entonces éramos solo cinco; ahora somos más de 20—. Y también hemos crecido muchísimo como comunidad: ahora hay cientos de miles de ambulantes escuchando desde todo el mundo.

Si quieren vernos seguir creciendo y apoyar la siguiente etapa de Radio Ambulante, hay varias maneras de ayudar. Tenemos un programa de membresías, tenemos una nueva app para los oyentes que están aprendiendo español. Y para los que nos escuchan en Estados Unidos, por favor, consideren apoyar a su emisora local de radio pública. Para hacerlo, ingresen a donate.npr.org/RadioAmbulante. Donate se deletrea: D-O-N-A-T-E. Donate, en inglés. Repito: donate.npr.org/Radio Ambulante.

¡Muchas gracias desde ya por su apoyo!

Antes de comenzar, una advertencia: este episodio tiene una muestra muy amplia de vulgaridades argentinas. Se recomienda sacar el cuadernito para apuntar bien las frases. O, si prefieren, discreción.

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

Todo comienza con un video: dos señoras de unos 60 años, argentinas, sonrientes, están sentadas en medio de un bosque espeso, muy verdoso.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

MÓNICA LÓPEZ: Son 8 y 20 de la mañana y nosotras estamos metidas en este bosque hermosísimo desde ayer a las dos de la tarde.

ALARCÓN: Aclaran que están en un bosque en Tucumán, una provincia de Argentina. Pero no acampando ni algo por el estilo. Al contrario.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

LÓPEZ: No sabemos qué hicimos. Agarramos alguna curva de las piedritas que no correspondía y nos fuimos a la reverenda concha de la lora.

ALARCÓN: Por si no quedó claro, se perdieron.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

LÓPEZ: Y acá estamos, esperando que alguien nos rescate.

CLAUDIA LÓPEZ: Exactamente.

LÓPEZ: Así que, ehm... Porque no tenemos la más puta idea de cómo mierdas salir y no saben la cantidad de cosas que pasamos.

ALARCÓN: Y es que de verdad no se pueden imaginar la cantidad de cosas que pasaron. Fue una odisea.

Hoy, la historia de dos mujeres en un bosque tucumano tratando de volver a la civilización.

Y es importante aclarar aquí que ambas están bien, así que no se preocupen.

Nuestro editor Luis Fernando Vargas habló con ellas.

Aquí Luis Fernando.

LUIS FERNANDO VARGAS: Claudia y Mónica López: esos son sus nombres. Son hermanas. Esta es Claudia, la mayor, de 67 años.

LÓPEZ: Nos llevamos bien. Nos vemos semanalmente y, bueno, y conversamos.

VARGAS: Y esta es Mónica, la menor, tiene 62.

LÓPEZ: Desde chicas siempre fuimos muy compinches, compañeras. Nos contamos todo. No solamente somos hermanas, somos mejores amigas.

VARGAS: Para Mónica, el carácter tan diferente de ambas hace que se complementen.

LÓPEZ: ¿Viste como el yin y el yang? Así somos nosotras: el día y la noche. Ella es, eh, más calma. Yo me llevo todo por delante, Luis. No sé cómo explicarte. Tengo otra forma de ser. Es como que yo por ahí a veces la subo a ella y ella me baja un poco a mí. Y encontramos ahí el equilibrio para tener, este, una buena relación y que nos dé ganas de… de estar juntas, ¿no?

VARGAS: Ambas son de Buenos Aires, están jubiladas y, ahora que tienen tiempo libre, les gusta viajar. A donde sea. En Argentina han ido al norte, a Salta y a Jujuy. Y también han viajado a Colombia.

LÓPEZ: Y un día, porque yo soy de meterme mucho en internet y estoy siempre boludeando con esas cosas, eh, veo que hay una promoción de viaje a Tucumán.

VARGAS: Tucumán, otra provincia al norte de Argentina. Ellas intentaron visitar una parte cuando fueron a Salta y a Jujuy, pero no les alcanzó el tiempo.

LÓPEZ: Y, bueno, le mandé un mensaje a mi hermana. Le digo: “¿Chaise, vamos a Tucumán?”. Y ella me dice: “Bueno, dale, listo”. Ahí en el momento saqué los pasajes, sin pensar mucho.

LÓPEZ: Nos informamos a ver cómo se podía hacer para conocer la provincia. Teníamos posibilidad de alquilar un auto y alquilamos un departamento desde un espacio, un lugar que podíamos... era accesible cualquier parte de Tucumán. Tucumán es una provincia pequeña y, bueno, íbamos a hacer tres circuitos y conocer la… la parte histórica y el centro, ¿no?

VARGAS: Tucumán también es una provincia con mucha industria agrícola y varios parques nacionales y reservas naturales. Tiene zonas desérticas, pero también bosques frondosos, además de un centro histórico con museos y mucho que hacer. Ellas planeaban visitar todo y llegaron el jueves 22 de agosto del 2019 a la capital de la provincia.

LÓPEZ: Ese día estuvimos paseando un poco por la calle. Vimos la… la plaza central. Al día siguiente alquilamos ya el auto. Este, fuimos a recorrer el parque 9 de Julio, que es precioso.

VARGAS: El parque 9 de Julio es un área verde enorme en el centro de la capital. Tiene varias atracciones turísticas y culturales, como la Casa de la Cultura Municipal y un lago. Y el sábado...

LÓPEZ: Empezamos a hacer los circuitos que nos… que nos proponía turismo, ¿no?

VARGAS: Recorrieron otra parte de la ciudad y hasta ahí todo bien, disfrutando, conociendo Tucumán.

LÓPEZ: Y, bueno, y llegó el famoso domingo en la mañana. ¿Qué va a hacer?

Ah, lo empezamos remal, porque nos levantamos las dos medio… medio enojadas. No sé. ¿Viste esos días que no tenés un buen día cuando te levantás? Quizás fue un indicio que no escuchamos de decir: “No tenemos que salir”.

LÓPEZ: Salimos media mañana, eh, ya viendo cómo íbamos a hacer. Yo estaba un poco apurada porque quería conocer la… la mejor parte del circuito. La quería conocer bien.

VARGAS: El circuito Las Yungas. Querían conocer el municipio de Yerba Buena, donde hay varias atracciones naturales, y subir al cerro San Javier para apreciar la vista.

LÓPEZ: Entonces, bueno, estábamos ahí viendo cómo acomodarnos con los tiempos y demás. En un momento determinado habíamos recorrido algunos lugares, eh, y nos encontramos... con una zona que era de áreas protegidas, que había una cascada.

VARGAS: Decidieron parar. Era temprano, tipo 11 y media de la mañana. La cascada no se veía desde la entrada. Para llegar había que bajar unas escaleras. Lo único que había en la entrada era una casita chiquitita, que era la oficina donde cobraban el tiquete, y adentro había un guardia y un guardaparque. Lo demás eran árboles, árboles y árboles.

La idea era ir a la cascada y prepararse un mate ahí, relajarse un rato, y luego seguir el camino hacia San Javier. Como iba a ser una parada corta, solo se llevaron sus carteras —con dinero y sus documentos— y unos bolsos de nylon donde iban la matera —donde se hace el mate—, una botella de agua de medio litro, unas nueces y unos bizcochitos para comer, y sus celulares.

Pagaron la entrada y bajaron las escaleras, que eran de unos 500 metros, muy empinadas, hechas de tierra y tronco.

LÓPEZ: Y después es… aparecen un arroyo con piedras, eh, para continuarlo. Hay que tener… seguir ese arroyo para encontrarse con la cascada. Es una zona muy tupida, con muchísima vegetación.

VARGAS: Caminaron como 500 o 600 metros por el arroyo y finalmente llegaron a la cascada.

LÓPEZ: Ah, el lugar es precioso, es un sueño: todo lleno de piedra, eh, es un hilito de agua. Es una cascada muy chiquitita, pero la… el agua baja con bastante potencia.

LÓPEZ: Y había gente que veni… bajaba para... con sus valijas, con su bolsito para tomar mate o en familia también. No había muchísima gente, pero sí había gente.

VARGAS: Y ahora sí, era el momento de sentarse a tomar un mate.

LÓPEZ: Y cuando mi hermana prepara todo se da cuenta que no había llevado la yerba. Imaginate el rosario de puteadas que le mandé, porque yo quería tomar un mate.

VARGAS: Habían caminado un buen trecho, así que descansaron un rato ahí. Fue como una hora, sin mate, y luego decidieron volver. Empezaron a caminar por el arroyo que ya habían recorrido, el que las iba a llevar a la escalera. Pero...

LÓPEZ: Es una escalera muy empinada y el cartel de salida está metido hacia adentro, con lo cual si uno no está mirando todo el tiempo la ladera de ese monte la salida no se ve. Y nosotros no la vimos.

VARGAS: Y el arroyo —o sea, el camino a la cascada— bordeaba un monte. Entonces no podían ver la cascada para ubicarse.

LÓPEZ: Habíamos caminado un poco. Entonces, este, Mónica dijo: “Este camino me parece que no es el de la vuelta”. Porque era distinto el tipo de piedras que había y… y habíamos caminado bastante. Entonces empezamos a buscar las... los carteles, las señales de la… que decían salida y no encontramos nada.

VARGAS: Ya habían cruzado algunos arroyos que se conectaban con el arroyo principal que conducía a la cascada.

LÓPEZ: Empecé a ver que las piedras cambiaban de color y dije: “Chao, estamos... Ya está. Este no es el lugar”. Quisimos volver y al volver —también desorientadas como estábamos— en vez de agarrar teóricamente el arroyo por el que habíamos ido, agarramos uno de los que cruzaba y nos fuimos a la miércoles.

VARGAS: No se veía nadie cerca y no tenían señal de celular. Era después de mediodía.

LÓPEZ: Así que directamente empezamos a buscar la forma de salir. Seguimos el curso del agua. Ese lugar no era. Entonces empezamos a gritar: “¡Socorro! ¿Hay alguien ahí? ¿Dónde están?”. Nadie nos contestaba. Y después seguimos buscando otro curso de agua y así nos íbamos metiendo cada vez más en el monte.

LÓPEZ: Y mi razonamiento fue justamente ese: si yo bajé para ir a la cascada, tengo que subir. Y ahí es donde nos equivocamos de ladera.

VARGAS: O sea, en lugar de subir por la montaña en la que estaban las escaleras, subieron por la montaña opuesta, metiéndose aún más en el bosque

Para ese entonces habían pasado ahí unas tres horas. Ya eran como las tres de la tarde. Les pregunté si cuando se vieron pérdidas tuvieron miedo. Claudia me dijo que:

LÓPEZ: Sentí preocupación, claro que sí. Eh, pero no... no le di demasiada trascendencia porque lo que necesitaba era estar atenta, estar despierta, estar bien como para poder tomar decisiones que… que no nos perjudicaran ni a ella ni a mí, ¿no? Sabía que la solución la íbamos a encontrar.

VARGAS: Y lo mismo Mónica.

LÓPEZ: Yo tengo tanta confianza en que voy a encontrar la... la solución, como siempre en mi vida lo hice, que sabía que de ahí íbamos a salir. Al principio lo tomé con bastante inconsciencia, te soy sincera. Hasta como con un juego, ¿entendés? “Ah, bueno, estamos pérdidas. Esto es una pavada, salir de acá”. Así lo tomé yo. Mi hermana es más cauta. Mi hermana se sumía en los silencios. Y, bueno...

VARGAS: Pero igual Mónica estaba angustiada de que sus hijos se fueran a asustar.

LÓPEZ: Yo tengo dos hijos y los tres somos muy pegotes y vivimos conectados en WhatsApp, en el teléfono, en… en los mails, en todo. Y yo sabía, porque veía mi teléfono, que estaba la última conexión era 11 y 30 de la mañana del domingo. Y yo el domingo en la tarde ya estaba… Eso sí me angustiaba muchísimo. Sabía que iban a estar desesperados.

VARGAS: Claudia y Mónica estaban arriba en la ladera cuando empezó a anochecer, así que decidieron empezar a bajar.

LÓPEZ: Y entonces, bueno, ahí fue cuando Mónica me dijo: “Esperá, porque no te va a gustar lo que hay aquí”. Yo venía detrás de ella. Y así es cuando llegamos, eh, a ese lugar en donde ya no se podía bajar.

VARGAS: Era un barranco grande, imposible de bajar sin lastimarse. Mónica se sujetó al tronco de un árbol para no caerse, porque estaba al puro borde.

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE