¡Ojalá!
Dios mío, Paloma. Espero que Mateo no pase por aquí.
Yo también. Ojalá que cambie de opinión.
Quizá escuche la radio y le guste ser radioyente.
¿Tú crees? Los viejos presentadores nunca se olvidan de los buenos tiempos.
Pues espero que se vaya con su mujer de vacaciones.
Quizá en el Caribe se olvide de los micrófonos.
¡Ojalá!