Las penas de amor
Vamos, Felipe, no es el fin del mundo. Sé que estás tristísimo, pero la vida continúa.
¿Por qué no me dio una oportunidad? Conmigo habría sido feliz.
Eres una bellísima persona, pero ya sabes cómo es el amor... ¡muy ingrato a veces!
Juntos habríamos vivido tantas horas felices.
¿Tú crees?
Le habría regalado flores todos los días.
Ay, Felipe, ¡nadie hace eso! Es que aún estás enamoradísimo de ella, ¿no?
Así es, Judith. No lo soporto.
Vaya, esto se pone dramático ... ¿y si salimos a bailar esta noche?
Tú quizás bailes... yo beberé para olvidar.
Basta ya. ¡Vámonos ahora mismo!