Jugué parchís
Buenos días, doña Francisca. ¿Qué ha hecho usted esta mañana?
Hola Enrique, me he aburrido mucho. Nadie ha podido jugar a las cartas conmigo.
¿Y eso por qué?
Porque todos han olvidado las reglas del juego.
¿Y qué hizo usted ayer?
Por la tarde jugué al parchís.
Gané dos partidas seguidas.
¡Enhorabuena! Es usted una gran jugadora.
Sí, pero esta mañana he perdido el dado y por eso no he podido seguir.
¿Es este dado que está bajo su cama?
¡Qué bien! Ahora sí que estaré entretenida.