Bajo estrés
Ojalá prestaras más atención, Álvaro. ¡Este plato de carne va sin salsa!
Lo siento, jefe, ahora mismo lo corrijo.
Ay, Álvaro, estoy preocupado por ti. ¡Te veo agotado!
¡La verdad es que tengo un estrés horrible desde hace semanas!
Me gustaría que te calmaras…
¿Pero cómo? El ritmo de la cocina es frenético, ¡hay tanto que hacer!
Te pido que descanses unos días…
Pero, jefe, el restaurante está siempre llenísimo… ¡no puedo irme!
Uff… quizás este trabajo es un reto demasiado grande para mí…
¿Y sabes qué? También me encantaría que tuvieras más pensamientos positivos…
Hazme caso y tómate unos días para relajarte…
¡Oído cocina!