El cliente siempre tiene la razón (parte 7) Historia hipotética en condicional y subjuntivo Si fuera de noche, estaría circulando con mi taxi por la ciudad como de costumbre.
Si hubiera menos movimiento de lo habitual, seguramente me pararía en un bar para tomar un café y es posible que me encontrara con un compañero que acabaría de terminar la jornada y ya se iría para casa. Si le comentara lo tranquila que estaba siendo la noche, él a lo mejor me diría que había una gran fiesta en algún hotel, como el Sheriton y que no paraba de salir gente pidiendo taxis. Si me dirigiera allí enseguida, a lo mejor me encontraría con algún cliente nada más llegar a la puerta del hotel.
En el caso de que el cliente en cuestión estuviera “bastante alegre” podría llegarme a pedir que lo llevara al Hotel Sheriton de la calle Londres. Me lo quedaría mirando extrañado ya que, efectivamente, estaríamos en el hotel Sheriton de la calle Londres. Si él insistiera en que quería ir a ese hotel, yo intentaría hacerle ver que ya estábamos donde él quería ir, pero que tal vez no lo recordaba debido al alcohol. Si a pesar de ello él, muy indignado, siguiera insistiendo que ese no era el hotel donde estaba hospedado y que lo llevara a su hotel, entonces le diría que se subiera al taxi y que lo llevaría a su hotel. El hombre se subiría, yo me pondría en marcha, daría un par de vueltas a la manzana y a los cinco minutos estacionaría en la puerta del hotel, en el mismo lugar donde habríamos iniciado el viaje. El hombre miraría hacia afuera, sonreiría, me pagaría el viaje y entraría feliz a su hotel.