Echarse la siesta (ensayo de uso)
Durante la semana, cuando he tomado el almuerzo y no tengo nada importante que hacer, me echo la siesta.
No ocurre frecuentemente, pero de vez en cuando, está bien descansar y relajarse del estrés. En general, los austriacos no suelen echarse la siesta, porque trabajan todo el día y cuando vuelven a casa, cenan y se meten delante del televisor. Los jóvenes tampoco se echan muchas siestas, salvo excepciones. Cuando vuelven de la escuela, hay que hacer deberes o prefieren salir con amigos. Otros prefieren jugar usando el ordenador o navegar por la web.