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Radialistas, 134 - La crisis de los burros

134 - La crisis de los burros

NARRADORA

Hace unos días, le solicitamos a un prestigioso asesor financiero

que nos explicara de forma sencilla la crisis

que estamos viviendo para que la gente de a pie

entendiese sus causas y consecuencias.

Este fue su relato:

ASESOR

Un hombre se presentó en un pueblo

en el que nunca había estado antes...

NEGOCIANTE

Buenos días, paisonos...

VARIOS

Buenos días, amigo.

NEGOCIANTE

Atiendan bien, paisanos.

He notado que en este pueblo ustedes tienen muchos burros.

Como los burros son buenos animales de carga,

yo les pagaré 100 dólares por cada burro que ustedes quieran venderme.

ASESOR

Como el precio era más o menos bueno,

algunos paisanos vendieron sus animales al recién llegado.

ASESOR

Al día siguiente, volvió el hombre y les ofreció un mejor precio...

NEGOCIANTE

Atiendan bien...

Puedo pagarles hasta 150 dólares por cada burrito.

Así que, si quieren vender...

ASESOR

Otros paisanos vendieron los burros que les quedaban.

ASESOR

El hombre volvió un día después y...

NEGOCIANTE

Escuchen, paisanos. Me interesa este negocio.

Puedo pagarles 300 dólares por cada burro

que todavía tengan en el pueblo.

ASESOR

Como era de esperarse,

los vecinos y vecinas vendieron

los últimos burros que les quedaban.

NEGOCIANTE

¿No tienen más?...

Caramba, qué pena, porque, echando cuentas,

podría ofrecerles hasta 500 dólares por cada burrito...

VARIOS

¡500 dólares!

NEGOCIANTE

Sí, 500 dólares, uno sobre otro.

Pero claro, si ya no tienen más burros...

En fin, por si acaso consigan algunos más,

yo pasaré la próxima semana y les compro a 500...

¡Hasta la próxima!

ASESOR

Y sucedió que, al día siguiente y en secreto,

el hombre mandó al pueblo a su ayudante...

ASESOR

... éste venía con una recua de burros para ofrecerlos

a los vecinos y vecinas a 400 dólares cada uno.

VECINA

Pero... ¡si son nuestros mismos burros!

VECINO

No importa, pero es un buen negocio...

Hoy los compramos a 400 y la próxima semana los vendemos a 500...

VECINA

Tiene razón, vecino, pero...

¿y si ese hombre no viene?

VECINO

Él dijo que venía la próxima semana. Es un hombre serio.

ASESOR

Ante la posible ganancia de la semana siguiente,

los pobladores se animaron.

El que no tenía dinero lo pidió prestado.

Y compraron sus mismos burros a 400 dólares cada uno.

ASESOR

Como era de esperar, el ayudante se fue con el dinero y su jefe,

el hombre de los burros, no apareció nunca más.

El resultado fue que el pueblo quedó lleno de burros y de endeudados.

NARRADORA

Hasta aquí lo que nos contó el asesor económico.

Veamos lo que ocurrió después en aquel pueblo...

VECINO

Pero, ¿con qué le voy a pagar si no tengo un céntimo?

NARRADORA

Quienes habían pedido dinero prestado,

al no vender los burros,

no pudieron pagar los préstamos.

PRESTAMISTA

Ése no es mi problema...

Yo te di dinero, tú me lo devuelves...

¡y con intereses!

NARRADORA

Los prestamistas se quejaron al ayuntamiento...

PRESTAMISTA

Señor Alcalde, si no cobramos el dinero que prestamos,

nos arruinaremos y no podremos seguir prestando… (MEDIA VOZ)

Y se arruinará también todo el pueblo,

¿comprende?

ALCALDE

Comprendo, comprendo, pero...

NARRADORA

Para que los prestamistas no se arruinaran, el alcalde,

en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas,

se lo dio a los propios prestamistas.

PRESTAMISTA

¡Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas! (RISAS)

NARRADORA

Los prestamistas, aunque subsidiados por el alcalde,

no perdonaron las deudas a los vecinos y vecinas del pueblo,

que siguieron igual de endeudados.

ALCALDE

Ahora el ayuntamiento es el que se ha quedado sin un céntimo...

NARRADORA

Como el alcalde salvó a los prestamistas para que el “sistema financiero”

del pueblo no se viniera abajo, el ayuntamiento también quedó endeudado.

ALCALDE

Tal vez mis colegas, los alcaldes de otros pueblos...

NARRADORA

El alcalde pidió dinero a otros ayuntamientos,

pero éstos se negaron a ayudarle porque,

como estaba en la ruina,

no podría devolver lo que le prestasen.

ALCALDE Y VECINOS

¿Y ahora?... ¿Qué hacemos ahora?

NARRADORA

Veamos los resultados:

Los negociantes pillos, el hombre y su ayudante,

sacaron una buena tajada de los burros vendidos a 400 dólares.

NARRADORA

Los banqueros, quiero decir, los prestamistas ganaron más que nadie.

Tenían su dinero asegurado y un montón de deudores

a los que seguir cobrando los préstamos más los intereses.

Y si los deudores no pagaban se adueñaban de los ya devaluados burros.

VECINO

¿Qué hicimos mal, qué hicimos mal?

NARRADORA

Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.

Y el ayuntamiento igualmente arruinado.

ALCALDE

Yo soy el alcalde... ¿que puedo hacer ahora?

NARRADORA

¿Quieren conocer el resultado final?

Pues bien, para solucionar la crisis económica, el alcalde decidió...

¡bajar el sueldo a todos sus funcionarios!

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En esta parábola:

1- ¿A quiénes representan los vecinos y vecinas del pueblo? 2- ¿Qué representan los burros? 3- ¿Quién es el hombre que compraba los burros y quién su ayudante? 4- ¿A quién representa el alcalde?

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