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Juguetes sexuales
LOCUTOR
A continuación,
nuestro habitual espacio
“El consultorio sexual de la doctora Miralles”.
DOCTORA
Amigas, amigos,
¿qué tal, cómo están?
¿Bien?... ¿Bien de bien?...
Cuánto me alegro
porque hoy vamos
a tener un programa divertido.
Fíjense, recibí esta carta...
Yo pensé que era una carta de navidad
pidiendo regalos...
Pero el chico que la escribe
se refiere a otros “juguetes”...
CHICO
Doctora,
quiero que usted nos hable
de los juguetes sexuales.
Yo entré el otro día
en una tienda de ésas,
una sex shop...
Y me quedé
con los ojos de condorito...
Había de todo...
Penes de goma,
muñecas inflables,
condones de chocolate,
látigos, bolas chinas,
vibradores...
Doctora,
¿esos aparatos son buenos
o son una perversión?
DOCTORA
Juguetes sexuales...
De eso vamos a hablar hoy.
Y vean lo que el chico pregunta:
¿son una diversión o una perversión?
Me gustaría oír la opinión de ustedes
sobre los juguetes sexuales...
DOCTORA
Qué rápido...
Se ve que mis oyentes juegan mucho...
¿Aló?
VIEJO
Ni mucho ni poco, doctora.
DOCTORA
¿Señor?
VIEJO
Así la iba a tratar yo a usted,
diciéndole “señora”...
pero creo que no merece ese nombre.
DOCTORA
¿Está de mal humor, amigo?
VIEJO
Malo no, pésimo.
Porque usted,
doctora o lo que sea,
sabe muy bien
que esas porquerías
sólo las usan
las personas enfermas, pervertidas...
Es una moda
de los tiempos modernos...
DOCTORA
Pues fíjese que no,
mi amigo.
Los juguetes sexuales
son muy antiguos.
Los consoladores tienen
cientos de años.
Los vibradores se inventaron
a finales del siglo 19...
y aunque usted no lo crea,
está considerado
el quinto electrodoméstico
de mayor venta en el mundo...
VIEJO
Me da asco,
me da repugnancia seguir
hablando de esto...
DOCTORA
Pero, señor mío,
son juguetes...
Estamos hablando de juguetes...
Hay muchos tipos de juguetes...
VIEJO
Lo que hay
es muchos tipos de sinvergüenzas...
y usted es una de ellas.
DOCTORA
Uff... Qué mala leche,
quiero decir,
qué mal humor tiene este viejito...
DOCTORA
¿Aló?
CHICA
Aló, doctora Miralles...
Oiga, no haga caso a ese carcamal...
Son personas amargadas...
Yo lo que quiero, doctora,
es que me explique
cuáles son esos famosos juguetes sexuales
porque yo nunca he visto uno...
DOCTORA
A ver, muchacha.
Comencemos diciendo
que hay muchos, muchísimos tipos de juguetes sexuales.
Algunos son muy simpáticos,
ayudan mucho...
y otros lo son menos...
CHICA
Póngame un ejemplo, doctora.
DOCTORA
Los consoladores,
también conocidos como “dildos”...
CHICA
¿Y qué cosa es eso, doctora?
Explíqueme...
DOCTORA
Bueno, hay muchas clases de consoladores...
Imagina como un pene de goma...
Los hay grandes,
los hay más chicos,
blandos y duros...
CHICA
¿Y para qué se usa eso, doctora?
DOCTORA
Para estimular las zonas genitales...
Los mejores son los llamados vibradores...
Tienen unas pilitas, unas baterías...
y entonces el aparato vibra...
y te excita...
Es muy divertido...
CHICA
Pero, doctora,
¿eso se usa solo o acompañado?
DOCTORA
Solo y acompañado.
Muchas parejas
que cayeron en una rutina
al hacer el amor,
han descubierto en estos juguetes
el mejor recurso para estimularse.
CHICA
¿Y si una está solita?
DOCTORA
Pues disfrutas solita.
Hay vibradores hinchables,
con correítas y sin correítas,
hay unos muy graciosos,
curvados hacia arriba,
para tocar el punto G,
hay otros dobles
para penetrar al mismo tiempo
la vagina y el ano...
DOCTORA
¿Aló?
HOMBRE
Aló, doctora Miralles...
verá, yo no soy un grosero
como el señor
ése que la llamó antes...
pero me parece, doctora,
que esos aparatos
no deben usarse...
DOCTORA
¿Y por qué no deben usarse?
HOMBRE
Porque... porque... porque
son cosas artificiales...
hasta ridículas...
DOCTORA
A ver, a ver, amigo.
Le voy a poner un ejemplo.
¿Usted hace el amor
con su compañera, verdad?
HOMBRE
Sí, claro, doctora...
DOCTORA
¿Y usted nunca ha tomado,
por ejemplo,
una pluma o un algodoncito,
y le ha hecho cosquillitas a su pareja...
HOMBRE
Bueno, sí, a veces...
DOCTORA
Pues eso es un juguete sexual...
y no tiene nada de malo...
HOMBRE
Pero una cosa es una pluma de gallina
y otra un vibrador con baterías...
DOCTORA
Es lo mismo...
Son juguetes para hacer
más divertido
el acto sexual...
¿qué tiene eso de malo?
HOMBRE
Sí, la verdad, pensándolo bien...
DOCTORA
Bueno, usted siga pensando,
pero a mí el tiempo se me acaba.
Así que, la seguimos en el próximo consultorio.
¡Hasta la próxima, juguetones y juguetonas!