084 - De dientes y dentaduras
De dientes y dentaduras
EGIPCIO
¡Por la gran pirámide de Keops!...
Machaque piedra pómez, mézclela con este vinagre y luego se frota los dientes con estos palitos...
LOCUTORA
La primera pasta dental la inventaron los egipcios hace 4 mil años.
Era muy abrasiva, pero dejaba reluciente la dentadura.
LOCUTOR
Luego vinieron los romanos.
Los romanos se lavaban los dientes y se enjuagaban la boca con orines.
LOCUTORA
Los médicos del siglo primero aseguraban que la orina humana los blanqueaba y protegía.
ROMANA
¿Está seguro que es portuguesa?
HOMBRE
¡Mama mía, huélala, sienta la pestilencia!
LOCUTOR
Las mujeres romanas pagaban muy cara la orina portuguesa.
Se decía que era la más potente de Europa. Y tal vez lo fuera, debido a los meses que demoraban las ánforas rebosantes de orines desde el lejano Portugal hasta llegar a Roma
LOCUTORA
Con la caída del imperio romano, la higiene bucal se abandonó completamente.
LOCUTOR
Fue hacia finales del siglo 15 que los chinos inventaron los cepillos dentales provistos de cerdas.
LOCUTORA
Se llamaban cerdas porque los pelos se arrancaban a tirones del cuello de los cerdos.
Luego, eran cosidas a unos mangos de bambú.
LOCUTOR
Los mercaderes llevaron este invento a Europa sin mucho éxito.
Los europeos no tenían costumbre de cepillarse los dientes.
LOCUTORA
Durante 500 años, la gente aliviaba sus dolores de muelas arrancándoselas.
DENTISTA
¡Que suenen los tambores!
PACIENTE
¡No, por favor, prego... ¡Aggggg!
LOCUTOR
Los sacamuelas iban de pueblo en pueblo extirpando las piezas que dolían hasta dejar vacía la boca.
Las operaciones, sin ninguna higiene ni anestesia, se acompañaban con el redoble de tambores para acallar los alaridos desgarradores del paciente.
LOCUTORA
En el siglo 16, se comenzaron a experimentar dentaduras postizas a base de dientes humanos arrancados a los difuntos.
DENTISTA
Ahora, madame, encomiéndese a Santa Apolonia, patrona de los dolores insoportables...
LOCUTOR
Pero colocar los dientes postizos suponía una operación salvaje.
Las mujeres aristócratas se hacían perforar las encías con ganchos para asegurar los alambres de las dentaduras.
LOCUTORA
Unos años más tarde, ya fue posible calzar las piezas usando resortes.
Pero éstos eran tan recios que se necesitaba una presión constante para mantener cerrada la boca. Una distracción momentánea y...
LOCUTORA ...
la dentadura salía disparada.
LOCUTOR
Por entonces, era frecuente recoger dientes en los campos de batalla.
Los ladrones de dientes iban con tenazas y obtenían su botín de soldados muertos y de otros mal heridos.
HOMBRE
¡Mi dentista ha conseguido unos dientes espléndidos, traídos de Waterloo!
LOCUTORA
Se pusieron de moda las “dentaduras Waterloo” y millares de europeos las lucían.
LOCUTOR
Los dientes de porcelana, inventados en Paris, pusieron fin a esta práctica macabra.
LOCUTORA
Recién en el siglo 19 y el 20 se desarrolló la anestesia, la fresa mecánica, los cepillos de nailon y la pasta de dientes con flúor para reducir las caries.
LOCUTOR
La especie humana superaba así uno de los mayores tormentos que le ha acompañado a lo largo de su historia.