035 - Un obrero ejemplar
Un obrero ejemplar
LOCUTORA
A la cuarta semana,
cuando el embrión es pequeñísimo,
de apenas 5 milímetros,
el corazón empieza a latir.
LOCUTOR
A partir de esos primeros latidos,
esta central de energía,
motor de la vida humana,
no se detendrá nunca.
LOCUTORA
Funcionará todas las horas del día y de la noche,
todos los días del año,
sin descanso, sin vacaciones,
sin fines de semana, sin primero de mayo,
trabajando sin cesar,
impulsando sangre
a través de una compleja red de venas y arterias
que abarca miles de kilómetros
al interior de nuestro cuerpo.
LOCUTOR
El corazón no se cansa.
Late más de cien mil veces al día.
No deja de trabajar un solo segundo,
literalmente ni un segundo.
Funciona como una maquinaria de bombeo automático,
con rítmicas contracciones y dilataciones.
LOCUTORA
En realidad, son dos bombas unidas.
El lado izquierdo impulsa la sangre oxigenada
que viene de los pulmones,
roja y rutilante.
LOCUTOR
Y el lado derecho impulsa la sangre
que regresa impura y negruzca,
después de haber circulado por todo el organismo,
para ser purificada nuevamente en los pulmones.
LOCUTORA
Al cabo de un día,
han pasado por el corazón,
como mínimo, 7 mil litros de sangre
que tienen la indispensable tarea de alimentar
a todas las células de nuestro cuerpo.
LOCUTOR
El corazón es una máquina pequeña y perfecta.
Pesa 300 gramos
y no es mayor que un puño cerrado.
LOCUTORA
Pero el asombroso trabajo
que realiza diariamente equivale
al de un levantador de pesas
que alzara una barra de 3 toneladas.
LOCUTOR
Si el corazón empleara su fuerza muscular
para bombearse a sí mismo,
en una hora saldría propulsado,
como un cohete vivo,
a 6 kilómetros de altura.
LOCUTORA
Es una fuerza descomunal,
desproporcionada a su pequeño tamaño.
A lo largo de una vida,
el corazón ha desarrollado una energía
capaz de levantar en peso
una pirámide como las de Egipto.
LOCUTOR
Aunque parezca increíble,
durante la vida de un ser humano
este formidable obrero
ha puesto en movimiento
medio millón de toneladas de sangre,
el caudal por minuto de las cataratas del Niágara.
LOCUTORA
El corazón es un obrero ejemplar.
El mejor de todos.
LOCUTOR
Y un sindicalista exigente...
LOCUTORA
... sólo hace un paro en la vida.