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Short Stories in Spanish for Beginners By Olly Richards, La… – Text to read

Short Stories in Spanish for Beginners By Olly Richards, La Paella Loca - Chapter 2

Anfänger 2 Spanisch lesson to practice reading

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La Paella Loca - Chapter 2

Capítulo 2 – España

El avión aterriza en Barcelona y mi amigo nos espera a la salida del aeropuerto. Me da un fuerte abrazo. –¡Hola, Daniel! ¡Qué alegría que estés aquí! –¡Hola, Armando! ¡Me alegro de verte! Mi amigo Armando mira a mi hermana Julia con curiosidad. –Armando, te presento a mi hermana Julia. Armando se acerca a Julia y la saluda. –Hola Julia. ¡Encantado de conocerte! Mi hermana es tímida. Siempre es tímida cuando conoce a gente nueva. –Hola… Armando. –Tu hermana es muy tímida, ¿verdad? –me dice Armando con cara sonriente. –Sí que lo es, pero es muy simpática. Minutos después, viajamos en taxi hacia el apartamento de Armando. El taxi cuesta 40,50 € desde el aeropuerto hasta el centro de Barcelona. Es junio y hace mucho calor. El clima de España siempre es muy caluroso en la zona del Mediterráneo. Llegamos al apartamento a la hora de comer. Armando nos ayuda con las mochilas. Mi hermana y yo tenemos mucha hambre. –Armando, tenemos mucha hambre. ¿Dónde podemos comer?

–Hay dos restaurantes cerca de aquí. –¿Qué comida sirven? –En uno de los restaurantes, La Paella Loca, sirven paellas muy ricas y en el otro hay pescado fresco y delicioso. –Julia, ¿quieres ir a comer paella? –le pregunto a mi hermana. –Claro, Daniel. Tengo mucha hambre. Mi amigo Armando se queda en el apartamento. Tiene que ir a una clase. Julia y yo vamos hacia el restaurante de paellas. –Hummm…, ¿qué autobús lleva al restaurante de paellas? –le pregunto a Julia. –No lo sé. Tenemos que preguntar a alguien. –Mira allí, el señor de la camisa blanca. Vamos a preguntarle. Nos acercamos al señor de la camisa blanca y le saludamos. Él nos responde amablemente. –¡Hola, chicos! ¿En qué os puedo ayudar? –¿Cómo podemos ir al restaurante La Paella Loca? –¡Eso es fácil! Aquí mismo para el autobús 35. Ese autobús os lleva directamente a la calle de La Paella Loca, aunque hay un problema. –¿Qué problema hay? –Ese autobús normalmente va muy lleno. Julia y yo hablamos sobre el autobús para ir al restaurante. Ella parece preocupada. Daniel, el restaurante de paellas puede estar bien, pero quizás podemos comer en el restaurante de pescado. No quiero ir en un autobús lleno de gente. –Tengo una idea, Julia. Yo tomo el autobús 35 para ir al restaurante La Paella Loca. Tú puedes ir andando al restaurante donde sirven pescado. –¿Por qué quieres hacer eso? –Porque así podemos comparar los dos restaurantes. –Vale. ¡Buena idea! ¡Te llamo por el móvil! Tomo el siguiente autobús. Estoy muy cansado, así que me duermo pronto. Me despierto un poco más tarde. El autobús está parado y no hay nadie en él salvo el conductor. –Disculpe –le digo al conductor–, ¿dónde estamos? –Hemos llegado a Badalona. –¿Cómo? ¿Estamos en Badalona? ¡Oh, no! ¿Cómo es posible? Saco el móvil del bolsillo e intento llamar a mi hermana. ¡Vaya! Mi móvil no tiene batería. ¡No puedo encenderlo! Salgo del autobús. Estoy en Badalona. ¡Badalona está muy lejos! No me lo puedo creer. Me he dormido en el autobús y me ha llevado hasta Badalona. ¿Qué hago ahora? Paseo por las calles de Badalona. Busco una cabina telefónica. Le pregunto a una señora: –Disculpe, señora. ¿Dónde puedo encontrar una cabina telefónica? –A la vuelta de la esquina tiene usted una, jovencito.

–Muchas gracias. Que tenga un buen día. –De nada. Buenas tardes. Son las cinco de la tarde y mi hermana no sabe dónde estoy. ¡Seguro que está muy preocupada! Entro en la cabina telefónica. ¡Oh, no! ¡No recuerdo el número de teléfono de Julia! ¿Qué voy a hacer? ¡Tengo teléfono, pero no tengo su número! Voy a buscar un restaurante. Tengo mucha hambre. Luego pienso qué voy a hacer. Entro en un restaurante barato y el camarero se acerca. –¡Buenas tardes! –¡Buenas tardes! –¿Qué desea? –Miro rápidamente la carta: –Me gustaría… ¿Paella? –le digo al camarero en español. –¿Disculpe? No le he entendido bien, joven. Me empiezo a reír muy alto y me mira mucha gente en el restaurante. No me importa. Señalo la palabra paella en la carta. El camarero me entiende. Finalmente puedo comer. Al acabar de comer, siento vergüenza. No debería haberme reído tan alto, pero es una situación extraña. Queríamos comer paella y aquí estoy comiendo paella en Badalona y mi hermana no sabe dónde estoy. ¡Es tan irónico! ¿Qué puedo hacer ahora? No tengo el número de mi hermana... ¡Ya sé! ¡Voy a llamar a Londres! Vuelvo a la cabina telefónica y marco el número de teléfono de nuestra casa en Londres. Suena cuatro veces y por fin, responde mi madre. –¡Hola, cariño! ¿Cómo estás? ¿Qué tal en Barcelona?

–Hola, mamá. Tengo un problema. –¿Qué pasa, hijo? ¿Ha pasado algo malo? –No es eso, mamá. Por favor, llama a Julia y dile que estoy en Badalona y que no tengo batería en el móvil. –¡En Badalona! ¿Qué haces tú en Badalona? –Es una larga historia, mamá. Decido ir a dormir a un hotel. Puedo regresar a Barcelona mañana. Encuentro un hotel, pago la estancia de una noche y entro en mi habitación. Me desvisto y me acuesto. Apago la luz y me duermo. ¡Menudo día de locos!

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