La Paella Loca
Capítulo 1 - El Avión
Daniel, ven aquí! - me dice Julia desde la puerta de la casa. ¿Qué quieres, Julia? - le respondo. Hoy viajamos a España. ¿Lo sabes, verdad? –Claro que lo sé. Estoy preparando la mochila. Mi nombre es Daniel. Tengo 24 años. Julia es mi hermana y vivimos en la misma casa en Londres. Ella tiene 23 años. Vivimos con nuestros padres, Arthur y Clara. Estamos preparando nuestro viaje a España. Somos estudiantes de intercambio. Estamos aprendiendo español y ya sabemos mucho. Soy alto, mido 1,87 metros y tengo el pelo castaño y un poco largo. Tengo los ojos verdes y la boca ancha. Mi cuerpo es atlético porque hago mucho ejercicio. Mis piernas son fuertes porque salgo a correr cada mañana. Mi hermana Julia también tiene el pelo castaño, pero es más largo que el mío. Ella no tiene los ojos verdes, tiene los ojos marrones, igual que mi padre. Yo tengo el mismo color de ojos que mi madre.
Mi padre, Arthur, es electricista y trabaja en una empresa muy grande. Mi madre, Clara, es empresaria y tiene una empresa que vende libros de ciencia ficción. Mis padres saben español. Nos hablan en español para practicar. Mi padre entra en mi habitación y me mira sorprendido. ¿Por qué? Porque aún no estoy vestido. –¡Daniel! ¿Por qué no te vistes? –Acabo de despertarme. Me he duchado hace cinco minutos y todavía no me he secado. –Date prisa. Queremos llevaros al aeropuerto. Tengo que ir a trabajar y tengo poco tiempo. –No te preocupes, papá. Ahora me visto. –¿Dónde está tu hermana? –Está en su habitación. Mi padre va a la habitación de mi hermana para hablar con ella. Julia lo mira. –Hola, papá. ¿Quieres algo? –Sí, Julia. Tu hermano va a vestirse ahora. Quiero que llevéis esto. Mi padre le enseña un sobre que contiene billetes. Julia se sorprende mucho. –¡Aquí hay mucho dinero! –dice ella. –Tu madre y yo hemos estado ahorrando mucho. Queremos daros una pequeña parte para el viaje a España. –Gracias, papá. Se lo voy a decir a Daniel. Julia y mi padre salen al pasillo. Mi padre me mira y dice: –¡Ah, Daniel! ¡Estás aquí! ¡Y ya te has vestido! Mira. Este dinero es para vuestro viaje.
–Gracias, papá. Nos vendrá muy bien. –Ahora, vuestra madre y yo os vamos a llevar en coche al aeropuerto. ¡Venid! Pocos minutos más tarde y después de desayunar, salimos de casa y vamos hacia el aeropuerto en el coche de mi madre. Julia está muy nerviosa. –Julia, cariño –le dice mi madre–, ¿estás bien? –Estoy muy nerviosa –le responde. –¿Por qué? –No conozco a nadie en España. Solo conozco a Daniel. –No te preocupes, seguro que en Barcelona hay gente muy agradable y simpática. Especialmente Armando, el amigo de Daniel. –Sí, mamá. Estoy segura de eso, pero estoy impaciente. En el aeropuerto hay colas muy grandes. Hay mucha gente de diferentes partes de Inglaterra facturando para sus vuelos. Muchos viajan por trabajo, algunos van de vacaciones. Me acerco a Julia y le digo: –¿Ya estás más relajada? –Sí, Daniel. En el coche me puse muy nerviosa. –Sí, es cierto. Pero todo irá bien. Armando, mi amigo de Barcelona, es muy agradable. A menudo ayuda a los estudiantes de intercambio como nosotros. Nuestros padres nos abrazan con ternura. Nos despedimos diciendo adiós con la mano mientras pasamos por el control de seguridad. –¡Os queremos, hijos! Esto es lo último que oímos. Una hora más tarde el avión despega rumbo a Barcelona