Obama aborda el extremismo violento y el centro de detención en Guantánamo
El presidente Obama declaró: “Finalmente, así como Estados Unidos no puede tolerar la violencia a manos de extremistas, nunca debemos cambiar nuestros principios.
El 11 de septiembre fue un trauma enorme para nuestro país. El temor y la ira que causó son comprensibles, pero en algunos casos nos llevó a actuar en contra de nuestros ideales. Estamos tomando medidas concretas para cambiar de curso. He prohibido inequívocamente el uso de tortura por Estados Unidos y he ordenado que se clausure la prisión en la bahía de Guantánamo para comienzos del próximo año”.
Durante un discurso pronunciado el 21 de mayo ante unas 200 personas en el edificio de los Archivos Nacionales en Washington, el presidente Obama dijo que los 240 detenidos que aún quedan en el centro de detención de Guantánamo serán tratados de conformidad con lo que estipula el estado de derecho y los valores estadounidenses, pero que no se pondrá en libertad a ningún detenido que suponga una amenaza para el pueblo o la seguridad nacional de Estados Unidos.
El presidente dijo que esta generación de estadounidenses hace frente a una “prueba importante” en lo que respecta al terrorismo y cómo tratar a los detenidos.
Obama explicó la estructura que establecerá el gobierno de Estados Unidos para enjuiciar a los detenidos acusados de actos de terrorismo. Este marco tiene como objetivo atenerse a las prácticas jurídicas estadounidenses reconocidas en lo que respecta a la manera en que se confinará a los detenidos si los tribunales estadounidenses o tribunales militares modificados les declarasen culpables.
El presidente Obama dijo textualmente: “En lugar de crear una estructura permanente para luchar contra al Qaeda que se base en nuestros valores y tradiciones más profundamente arraigados, nuestro gobierno defendió posturas que socavaron el estado de derecho.
En realidad, parte de la justificación para establecer Guantánamo en primer lugar fue la noción equivocada de que una prisión allí estaría fuera del alcance de la ley, proposición que el Tribunal Supremo [de Estados Unidos] rechazó completamente. Al mismo tiempo, en lugar de servir de herramienta contra el terrorismo, Guantánamo se convirtió en un símbolo que ayudó a Al Qaeda a reclutar terroristas para su causa. De hecho, la existencia de Guantánamo probablemente creó más terroristas en el mundo que los que allí detuvo”.
En la actualidad, 240 detenidos están encerrados en el centro de detención militar designado especialmente para ese propósito en la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo.
En 2001, el entonces presidente George W. Bush designó ese centro como lugar donde se recluiría a ciudadanos no estadounidenses que se creía que habían cometido actos de terrorismo. Comenzó a recibir detenidos a principios del año 2002. El 22 de enero de 2009, Obama ordenó que en menos de un año se cerrara el centro donde permanecían los detenidos.
Actualmente, la administración Obama está realizando una revisión de los casos de cada detenido que se encuentra recluido en Guantánamo.
El objetivo del examen es decidir la política correcta que se ha de emplear con estas personas. El presidente declaró que los casos se clasificarán en cinco categorías distintas.
Primero, cuando sea posible, a los detenidos que han contravenido las leyes penales de Estados Unidos se les someterá a juicio en tribunales federales de distrito en Estados Unidos.
Obama señaló que ya se ha enjuiciado a terroristas en tribunales federales estadounidenses en los que ha habido ciudadanos integrando el jurado, y que aquellos a los que se ha declarado culpable han sido sentenciados a cumplir condenas en prisiones federales estadounidenses.
Segundo, los detenidos que hayan violado reconocidas leyes internacionales de guerra serán sometidos a juicio en el sistema de comisiones militares modificado que se atiene a las disposiciones de los dictámenes del Tribunal Supremo y que ofrece mayores protecciones a los derechos de los detenidos.
En la tercera categoría de casos, 21 detenidos serán puestos en libertad según han ordenado los tribunales federales, por el hecho de no existir razón legítima alguna para seguir reteniéndoles.
En cuarto lugar, las autoridades han decido que algunos detenidos pueden ser enviados a otro país y estos saldrán tan pronto como pueda organizarse su partida.
El presidente dijo que el equipo que examina los casos ha autorizado la transferencia de 50 detenidos a otros países.
Por último, algunos de los detenidos que se encuentran en Guantánamo no pueden ser llevados a juicio, pero siguen siendo un peligro claro para el pueblo estadounidense.
Esta es la cuestión más espinosa a la que se enfrenta el gobierno de Estados Unidos, declaró el presidente. Se hará todo lo posible para someter a juicio a quienes se pueda enjuiciar y que suponga un peligro para el país, pero incluso haciendo eso, a algunos no se les puede someter a juicio por diversos motivos jurídicos, explicó el presidente.
La administración ha comenzado a establecer estas normas para asegurarse de que se ajusten a lo que estipula el estado de derecho.
Las normas que se están elaborando han de estar constituidas legalmente y han de ser justas, y han de ofrecer también un procedimiento exhaustivo de revisión. El objetivo que pretende la administración es crear un marco legal legítimo para los detenidos de Guantánamo, no esquivarlo.