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La ciencia de aprender idiomas, ¿Hay que estudiar gramática… – Zu lesender Text

La ciencia de aprender idiomas, ¿Hay que estudiar gramática?_Parte 2

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HOST 2:Y eso nos lleva al punto de fricción más interesante de todos estos estudios.

HOST 1:A ver.

HOST 2:Porque, si el conocimiento explícito es un proceso mental lento y consciente y el implícito es automático, la conclusión natural para cualquiera sería pensar que, a base de repetición, uno se convierte en el otro.

HOST 1:Claro. La lógica nos dice eso, ¿no? Que estudiar las reglas conscientemente todos los días terminará por transformarse en habla espontánea.

HOST 2:Que, a base de estudiar física, el cuerpo acaba desarrollando el equilibrio.

HOST 1:Exacto. Pero, claro, ¿qué dice la ciencia sobre esto?

HOST 2:Pues que esa hipótesis es, digamos, el campo de batalla histórico de la lingüística aplicada.

HOST 1:Madre mía.

HOST 2:Para entenderlo, el documento nos sitúa en los años ochenta, con la irrupción de Stephen Krashen, un investigador que dinamitó los consensos de la época.

HOST 1:Krashen es un nombre que aparece constantemente en esto.

HOST 2:Constantemente. Krashen planteó lo que se denomina la posición de no interfaz.

HOST 1:No interfaz. Explícame eso un poco.

HOST 2:Es una separación radical. Imagina un muro de hormigón entre ambos mundos. Para él, la adquisición —que es el proceso inconsciente— y el aprendizaje —que es la memorización consciente— son vías de tren paralelas que jamás llegan a cruzarse.

HOST 1:O sea, nunca.

HOST 2:Nunca. Bajo este modelo, estudiar una regla gramatical nunca, bajo ninguna circunstancia, se transforma hasta convertirse en fluidez espontánea.

HOST 1:Qué radical, ¿no? Entonces, ¿para qué sirve aprender la regla, según él?

HOST 2:Pues la única utilidad de esa regla memorizada es operar como un Monitor, con mayúscula: un editor interno que revisa el lenguaje.

HOST 1:Ah, el famoso Monitor de Krashen. Es fascinante cómo explica las limitaciones del cerebro humano.

HOST 2:Totalmente. Porque, según detallan las investigaciones, para que este editor interno pueda entrar a trabajar y corregir una frase antes de que la pronuncies, deben cumplirse tres condiciones superexigentes.

HOST 1:Y simultáneas, ojo.

HOST 2:Sí, simultáneas. Primero, lógicamente, tienes que conocer la regla a la perfección.

HOST 1:Evidente.

HOST 2:Segundo, debes estar enfocando tu atención consciente en la forma del mensaje. Es decir, te tiene que importar más cómo lo dices que qué estás diciendo.

HOST 1:Lo cual, en una conversación real, es casi imposible.

HOST 2:Exacto. Y tercero —y esto es lo peor—, necesitas tiempo material para pensar.

HOST 1:Claro. El entorno perfecto para este Monitor es redactar un correo electrónico, ¿verdad?

HOST 2:Eso es. Al escribir un correo, hay tiempo para dudar, mirar la pantalla, borrar una terminación verbal y cambiarla.

HOST 1:Tienes todo el tiempo del mundo.

HOST 2:Pero, rescatando otra analogía buenísima del texto, utilizar el Monitor mientras se habla en tiempo real es como aprender a conducir un coche manual basándose únicamente en la teoría.

HOST 1:Uf, menuda locura.

HOST 2:Imagínate. Conocer conceptualmente en qué punto exacto el embrague engrana con el motor no te proporciona la coordinación muscular que exige cambiar de marcha, mirar por el retrovisor, calcular la velocidad del coche de delante y escuchar al copiloto, todo al mismo tiempo.

HOST 1:Es demasiada carga cognitiva.

HOST 2:Exacto. A velocidad de conversación normal, el cerebro simplemente no tiene tiempo para invocar al Monitor sin que el sistema colapse. Y, ojo, porque el colapso del sistema es un fenómeno clínicamente observable. El texto lo llama sobremonitoreo.

HOST 1:Ah, el sobremonitoreo. Sí, es un perfil supercomún de estudiante, ¿no?

HOST 2:Muy común y, tristemente, fomentado por sistemas educativos muy rígidos. Son personas que intentan pasar absolutamente todo su discurso por este filtro editor.

HOST 1:Se bloquean analizando cada palabra.

HOST 2:Exacto. Antes de articular nada, revisan mentalmente la concordancia de género, la conjugación y la sintaxis.

HOST 1:¿Y qué consiguen con eso?

HOST 2:Pues alcanzan una precisión técnica altísima, pero únicamente en entornos controlados. A la hora de la verdad, destruyen la comunicación real.

HOST 1:Claro. Suenan superrobóticos.

HOST 2:Robóticos, plagados de pausas incómodas y silencios tensos. Se agotan mentalmente en cinco minutos porque su memoria de trabajo está al doscientos por cien de su capacidad.

HOST 1:Qué agotador, madre mía. Pero, a ver, también hay que decir que los investigadores actuales matizan un poco esto. La postura de Krashen sobre la no interfaz absoluta no es una ley inamovible.

HOST 2:¿Hay debate, entonces?

HOST 1:Mucho debate. Existe el debate de la interfaz. En el bando opuesto está la interfaz fuerte, que defiende que una regla consciente sí puede automatizarse mediante la práctica repetitiva.

HOST 2:Vale, el extremo opuesto.

HOST 1:Y luego está el terreno intermedio, que es muy pragmático: la interfaz débil.

HOST 2:¿Y qué propone la débil?

HOST 1:Pues propone que la regla explícita no se convierte mágicamente en fluidez, pero actúa como un resaltador.

HOST 2:Ah, como un marcador fluorescente.

HOST 1:Exacto. Ayuda al cerebro a fijarse en determinados patrones durante la exposición natural, lo cual acelera que el sistema subconsciente los integre más adelante.

HOST 2:Claro. Tiene sentido. Pero, a ver, si la teoría de Krashen es tan sólida y el sobremonitoreo es tan perjudicial, hay algo en los estudios que chirría bastante.

HOST 1:A ver, dispara.

HOST 2:Al revisar los datos empíricos de los metaanálisis de Norris y Ortega, o los de Spada y Tomita, los números indican otra cosa.

HOST 1:Muestran beneficios, ¿verdad?

HOST 2:Sí. Analizaron cientos de estudios de laboratorio y concluyeron que la instrucción explícita y directa de la gramática tiene beneficios estadísticamente masivos.

HOST 1:Es una aparente contradicción enorme.

HOST 2:Totalmente. O sea, ¿cómo se reconcilian unos resultados académicos tan positivos con la idea de que estudiar reglas no sirve de mucho para la fluidez real?

HOST 1:Pues mira, esa es quizá la trampa metodológica más fascinante que expone el documento. Para resolverla, hay que mirar bajo el capó de esos estudios.

HOST 2:A ver qué miden exactamente, ¿no?

HOST 1:Esa es la clave. Los metaanálisis recogen datos indiscutibles, sí, pero la inmensa mayoría de los experimentos evalúan el éxito mediante pruebas gramaticales puras.

HOST 2:O sea, ejercicios de rellenar huecos.

HOST 1:Rellenar huecos, exámenes de opción múltiple, tareas en las que el sujeto sabe perfectamente que se está evaluando su precisión sintáctica.

HOST 2:Básicamente, están midiendo la capacidad del estudiante para utilizar su conocimiento explícito.

HOST 1:Exactamente. Volviendo a la analogía anterior, es como hacerles un examen escrito de física teórica a un grupo de ciclistas para medir su habilidad sobre las dos ruedas.

HOST 2:Es un sesgo de medición de manual.

HOST 1:Claro. Aprobar con sobresaliente el examen escrito demuestra, de manera rigurosa, que dar clases de física funciona maravillosamente para aprobar exámenes de física.

HOST 2:Pero no te dice nada sobre si se van a caer al pasar por encima de un bache.

HOST 1:Cero datos sobre eso, exacto. El instrumento condiciona la conclusión. Mejorar en una tarea focalizada demuestra que el conocimiento explícito se consolida, lo cual está muy bien. Pero afirmar que eso se traducirá en lenguaje espontáneo mientras se toma un café…

HOST 2:Es un salto de fe brutal.

HOST 1:Brutal. Y los datos no lo respaldan. Y, bueno, para profundizar en por qué cuesta tanto que esa regla pase al habla natural, el documento introduce a Bill VanPatten y su teoría del procesamiento del input.

HOST 2:Ah, las aportaciones de VanPatten son superreveladoras, porque explican un fenómeno desesperante en las aulas.

HOST 1:¿Lo de las terminaciones?

HOST 2:Exacto. ¿Por qué el cerebro humano ignora olímpicamente las terminaciones gramaticales incluso después de haberlas estudiado durante semanas?

HOST 1:Sí, sí. Es frustrante para los profesores.

HOST 2:Mucho. Pero la explicación neurobiológica es que el cerebro es una máquina diseñada para lograr la máxima eficiencia energética. Su prioridad absoluta e innegociable es el significado.

HOST 1:El significado siempre va primero.

HOST 2:Siempre. Para ilustrarlo, el texto pone un ejemplo…

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