El segundo zapato subió volando por el aire, igual que el primero. Subió y subió y llegó hasta las ramas más altas del árbol. Pero entonces pasó otra vez exactamente lo mismo. El segundo zapato también se quedó enganchado en el árbol, justo al lado del primer zapato y de la cometa roja.
Leo se quedó mirando hacia arriba, todavía más sorprendido que antes, y ahora vio tres cosas enganchadas en el árbol: la cometa roja, un zapato y el otro zapato. Leo pensó: «Qué árbol tan raro. Todo lo que lanzo se queda enganchado aquí arriba y nunca baja».