Leo tenía una cometa nueva y roja. Le gustaba mucho jugar con su cometa en el parque. Un día hacía mucho viento y Leo corría con su cometa por el parque. La cometa subía cada vez más alto, más alto y más alto.
De repente, un poco de viento fuerte llevó la cometa hacia un árbol muy grande. La cometa chocó contra las ramas del árbol y se quedó enganchada. Leo miró hacia arriba y pensó: "Mi cometa se ha quedado enganchada en el árbol". Leo tiró de la cuerda una vez, tiró de la cuerda otra vez, pero la cometa no se movía.
La cometa seguía enganchada en el árbol, muy quieta y muy enganchada, sin moverse ni un poco