Una tarde, mientras paseaban juntas después de clase, Marta le confesó a Elena algo muy especial: el miedo que sentía desde hacía tiempo a decepcionar a su familia y las palabras exactas con las que había intentado explicar aquel sentimiento a su madre unos días antes. Se lo contó como quien comparte un secreto importante con su mejor amiga, sin imaginar ni por un instante que aquellas palabras tan íntimas terminarían anotadas esa misma noche en las páginas del cuaderno secreto de Elena.