Al día siguiente, Hugo buscó a Marcos y le pidió disculpas de verdad, esta vez sin prisa por resolver nada por él. Le preguntó cómo se sentía después de todo lo ocurrido en las últimas semanas y le prometió a su amigo que, a partir de ese momento, le preguntaría antes de intervenir en sus problemas. Marcos, sorprendido por el cambio, aceptó las disculpas con una sonrisa sincera. En el fondo, se alegraba de que su amigo hubiera recapacitado