Esa tarde, el abuelo decidió hablar con Hugo con mucha calma. Le preguntó si de verdad se sentía valiente por dentro o si simplemente hacía cosas peligrosas porque el amuleto le quitaba el miedo sin pensar en las consecuencias. Hugo se quedó callado un momento mirando a su abuelo. No sabía muy bien qué contestar, porque nunca se había hecho esa pregunta a sí mismo