Al día siguiente, Hugo se puso el amuleto debajo de la camiseta antes de ir al colegio. Durante la clase de Lengua, la profesora pidió un voluntario para leer un texto en voz alta y Hugo, para su propia sorpresa, levantó la mano sin pensarlo demasiado. Leyó el texto entero sin ponerse rojo ni tartamudear, algo que nunca antes había conseguido hacer delante de toda la clase