Al día siguiente, Diego trajo una llave antigua que había encontrado entre las herramientas de su padre. Su padre, quien años atrás había ayudado a construir parte de la casa. Probaron la llave en la puerta cerrada del piso de arriba y, para sorpresa de los dos, la puerta se abrió con facilidad. Dentro había una habitación pequeña, llena de cajas y papeles antiguos.
En el centro, sobre una mesa, encontraron un mapa del pueblo con varios lugares marcados con una cruz roja. Uno de esos lugares era, precisamente, el sótano de la misma casa donde ellos estaban en ese momento.