Aquella conversación despertó en Tomás una inquietud que no había sentido hasta entonces. Comenzó a preocuparse, por primera vez, si acaso su propio jardín eterno pudiera tener alguna relación con el frío anómalo que afectaba cada vez a más zonas de la región. Decidió investigar por su cuenta, revisando con atención los registros climáticos que llevaba desde hacía años. Descubrió con creciente inquietud que el avance del frío inusual coincidía exactamente con la fecha en que había realizado el pacto con el invierno.
Este frío se estaba extendiendo gradualmente desde su propio jardín hacia el resto de la comarca.