La flor que no debía cortarse. En un reino rodeado de montañas, vivía una joven llamada Yara. Era hija de un guardabosques y había crecido escuchando historias sobre un jardín escondido en lo más profundo del bosque. Se decía que allí crecía una flor tan hermosa que quien la cortara obtendría cualquier deseo que pidiera.
Sin embargo, también se contaba que nadie que hubiera entrado en aquel jardín había regresado satisfecho.