El café moderno está a cinco minutos de la sala de la calle Bordadores. Carmen empezó a ir allí después de sus sesiones de piano para tomarse un café antes de volver a casa. Con el tiempo, se hizo amiga de Miguel, el camarero. Miguel es un chico joven, serio y atento.
Un día, Carmen le explicó su problema con las llaves. Le preguntó si podía guardar una copia de la llave de la sala. Miguel dijo que sí sin dudarlo. Desde entonces, la llave está debajo de la barra del café moderno.