El lunes por la mañana, Lucas se despertó tarde. Eran casi las nueve cuando abrió los ojos. Missy estaba encima de la cama, mirándolo. Lucas no quería levantarse porque la cama estaba muy caliente.
Pero tenía hambre y Missy también tenía hambre. Al final, Lucas se levantó, fue a la cocina y encendió la cafetera.