El bibliotecario lleva el libro hasta una mesa. La última página sigue vacía. Entrega una pluma a Lucas y le dice: «Escribe». Lucas lo mira, pero duda.
Espera unos instantes y luego escribe despacio. Sofía vuelve a vivir. Su historia continúa. Cuando termina de escribir, las palabras que ha escrito Lucas empiezan a brillar.