Se sientan cerca de la ventana. Fuera, la ciudad está tranquila. Dentro, la música es suave. Un camarero trae dos cafés.
Lucía mira el café. Antonio mira a Lucía. ¿Siempre trabajas tanto? pregunta Antonio.
Lucía se ríe un poco. Sí. ¿Y nunca descansas? A veces leo.
Antonio sonríe. Eso no cuenta. Lucía sonríe también. Es una sonrisa breve, pero Antonio la ve y le gusta.
Le gusta mucho. Hablan despacio. Hablan de libros. Hablan de películas.
Hablan de música. Todo es simple. Todo es tranquilo. Pero algo está cambiando.
Los dos lo sienten. Antonio mira a Lucía como si fuera importante. Lucía escucha a Antonio como si no existiera nada más. Y en ese momento, para ellos, no existe nadie más.