La Cabecilla del Parador Episodio 3
Episodio 3
Así La Parador Wood Emporium evita pagar los "peajes" arbitrarios que aparecen de improviso en las vías acuáticas por toda la selva.
Jorge gana un poco más que sus compadres leñadores y tiene un poco más de libertad en cuestión de movimiento. Jorge toma desayuno con sus compadres en el comedor de la Parador Wood Deluxe, S.A. pero, de ahí, sale en una de las 22 veintidós lanchas de La Parador Wood Emporium rumbo selva adentro y regresa con el cargamento diario a eso de las 7:30 p.m. siete y media de la noche todos los días. "Míster Están" es el patrón, el jefe de todos los hombres que trabajan para su empresa.
Míster Están tiene una casa grande y muy lujosa y queda (está) a unos cien metros del comedor donde los trescientos hombres toman el desayuno y también donde comen a las seis de la tarde antes de ir a sus casas por la noche. Es una vida dura. Los hombres regresan a sus palafitos, sus casas recién a las siete de la noche cuando ya está oscuro y han salido y ya están activos los animales nocturnos. Los palafitos, construidos por la Parador Wood Emporium Company forman un vecindario que queda solamente cien metros del comedor de la compañía. De esta forma, Míster Están puede controlar a sus hombres. Sus "indios" están muy cerca y pueden llegar al trabajo puntualmente a las seis de la mañana. Míster Están es trilingüe; El sabe el español, el chipivo y también el inglés.
Su padre, Seth Wilkinson, era gringo pero también era paradorense porque había nacido en el Parador. Los padres de Seth habían sido diplomáticos americanos que trabajaron en la embajada americana en San Lucas, la capital del país. Cuando "Míster Esét" Wilkinson murió, su hijo, Míster "Están" heredó el negocio a los ventiséis (26) años de edad. La madre de Stan, Marcela de Wilkinson, todavía vivía pero ya a la temprana edad de 53 cincuenta y tres años, padecía de demencia y su querido hijo, Stan, después de conseguir su firma con el poder de los bienes, del rancho, de la estancia, de las cuentas bancarias, y porsupuesto, de las dos empresas, su abogado lo ayudó con los trámites legales para internarla en el asilo en la capital, San Lucas y, bueno pues, allí se quedó ella, lejos de su hijo, y Míster Están se quedó en Aguas Calientes.....con la casa, el rancho, la estancia, las cuentas bancarias y las dos empresas. Capítulo Tres
(Aguas Calientes: 9 de agosto de 1973: hora de la comida/8 p.m.
en la cocina del palafito/casa de Cerila, Jorge y Pocha Quirós)
Cerila:
Jorge.
A mí me parece que tus patas no te convienen. Te van a meter bala un día de estos, me voy a quedar viuda y tu hija se va a quedar huérfana. ¿Es eso lo que quieres? Jorge:
Mira.
Yo soy el hombre en esta casa y las cosas se hacen como a mi me parezcan. Aunque no lo sepas, el que manda en esta casa soy yo. Cerila:
¿Y si Míster Están se entera de lo que tú y tus patas están planeando?
Si te matan, ya no vas a mandar nada, ¿sabes? Porfavor, no salgas. Jorge:
Otra vez, la misma vaina.
Pero, ¿por qué te pones tan nerviosa? Cerila:
No sé.
Algo va a pasar. Tengo un presentimiento. Porfavor, Jorge. Quédate en casa. No salgas. Jorge: No te pongas así.
No me demoraré más de tres horas. Estaré de regreso a eso de las once (11:00 p.m. Cerila:
Carajo.
Jorgito. Eres más terco que una mula. ¿No me escuchas? ¡Te digo que algo malo va a pasar! Jorge:
¿Y la Pochita?
Cerila:
Durmiendo
Jorge:
Cuídamela.
Te veo a las once (11 p.m. (Jorge la abraza a Cerila y le da un beso en la frente antes de salir)
Cerila saca la sartén que está colgada en la pared y la tira contra la otra pared al otro lado de la cocina.