×

Wir verwenden Cookies, um LingQ zu verbessern. Mit dem Besuch der Seite erklärst du dich einverstanden mit unseren Cookie-Richtlinien.

Neujahrsverkauf Bis zu 50% Rabatt
image

El sueno de Jorge (Graded Reader), Capítulo 5. Solo en la ciudad

Capítulo 5. Solo en la ciudad

El barrio del Borne es muy animado, hay muchas tiendas y también bares y restaurantes. Allí, en medio del barrio, está la Catedral de Santa María del Mar, maravillosa. En las notas de Berta puedo leer un poco de su interesante historia.

“Estás delante de la Catedral de Santa María del Mar, la catedral del pueblo. Se llama así porque las personas del barrio de la Ribera y del puerto pagan todos los materiales para su construcción. Muchos de ellos trabajan como obreros y llevan las grandes piedras que ves desde la montaña de Montjuïc hasta aquí sobre su espalda, son los bastaixos. Al mismo tiempo (en el siglo XIV) se construye la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, la del barrio gótico. Esta la pagan los reyes, los ricos importantes y la iglesia: es la catedral de los ricos y Santa María del Mar es la catedral de los pobres, del pueblo de Barcelona. Hay un libro muy bonito, La catedral del mar, con toda la historia de este gran edificio”.

Camino por todo el barrio del Borne y la Ribera. Hay muchos edificios antiguos, en las notas Berta los llama medievales, por ejemplo el edificio del Museo Picasso. Allí están muchos de los cuadros del pintor, pero no entro a visitarlo. Ahora hay mucha gente y yo no sé casi nada de Picasso. Pienso que quiero visitar ese museo otro día con Berta, ella conoce bien la obra del autor y yo quiero oír todas sus explicaciones.

Al salir de las calles estrechas y con poco sol de estos barrios, llego a un lugar muy abierto con un gran arco en medio, el Arco de Tiunfo.

“En 1888 se celebra en Barcelona la Exposición Universal y ¿sabes cuál es la entrada? ¡El Arco de Triunfo! Desde allí se va hasta el parque de la Ciutadella. Al principio, la Ciudadela era un lugar militar, pero en 1869 se convierte en un jardín público, para la ciudad, para las personas. ¡Otra conquista para los barceloneses!”.

Me río y pienso en la cara feliz de Berta cuando escribe la nota; es verdad, los barceloneses tienen muchas conquistas en su ciudad, ¿por eso están tan enamorados de ella? Voy hacia el parque de la Ciutadella y me cruzo con artistas de calle de todo tipo: bailarines, cuentacuentos, payasos o músicos. Unos chicos hacen burbujas de jabón enormes y los niños intentan tomarlas entre sus manos, ¡arte por todas partes!

El parque de la Ciutadella es grande, con mucho césped. También hay árboles, un estanque con patos, una fuente, ¡y un mamut! Bueno, no es de verdad, claro. Todos los niños suben a su espalda y sus padres les toman fotos.

También hay un invernadero con muchas plantas dentro, allí no hace calor y en mis notas dice que se llama Umbráculo. Hay más edificios bonitos, las salas de la Exposición Universal de 1888.

Pero lo mejor está en el césped, ¡hay gente por todas partes! Grupos de niños celebran fiestas de cumpleaños: hay globos de colores, bebidas, comida, ¡todo es muy alegre!

También hay deportistas: algunos corren, otros hacen yoga o pasean en bicicleta. Y mucha música: guitarras, tambores africanos… un grupo de amigos tocan canciones muy divertidas y me siento cerca de ellos para escuchar. Hay dos guitarristas, un violín, una flauta y una pandereta. Y una pareja de cantantes.

Terminan y les aplaudo, ¡son muy buenos! Mi corazón está ahora más ligero, sin miedo.

—Muchas gracias —me dice el cantante—. Me llamo Marcos.

—Encantado, Marcos —contesto—. Yo soy Jorge.

—¿Eres mexicano? ¿De vacaciones? —me pregunta la flautista.

—Sí, soy de México, ¿lo notas por mi manera de hablar, verdad? —nos reímos todos juntos—. No estoy de vacaciones. Vivo aquí, es mi tercera semana en Barcelona… ¡Pero mi primer paseo!

—¿Qué? ¿Por qué? —me preguntan.

Le cuento mi historia; hablo de la Masía, del Barça, de mi padre y su vuelta a México… y también de Berta. Todos escuchan con atención.

—¡Qué pasada! —me dice el violinista— ¡Yo soy muy culé!

—¡Y yo!

—¡Yo más! —dicen otros.

—Yo soy del Español, ¡pero también me gusta tu historia! —todos nos reímos.

—Sí, es genial. Ser futbolista es un sueño para mucha gente —dice Marcos—. Pero es bueno descubrir que hay más cosas más allá del fútbol.

—Lo sé —digo yo—. Ahora tengo que irme. Son las 19:15 y a las 20 tengo que estar en Plaza de España.

—Tranquilo, tienes tiempo. Te podemos acompañar al autobús, el D20, para cerca del parque.

—¿De verdad? ¡Muchas gracias!

Mis nuevos amigos caminan conmigo hasta el autobús y me despido de ellos:

—¡Os veo la semana que viene en el parque!

—Claro, siempre estamos en el mismo sitio. ¡Suerte con la chica!

“Eso espero”, pienso.

El D20 me lleva hasta Plaza España. Va por todo el paseo de Colón, desde allí veo los barcos, las palmeras y el mar. También veo la estatua del marinero de Génova, todos piensan que señala

hacia América, pero en realidad señala hacia el Mediterráneo. El autobús sube por una gran calle, el Paralelo, y llega hasta Plaza de España. Son las 19:50 y ya es de noche. Me bajo en la enorme plaza y subo por el paseo de María Cristina hacia la Fuente Mágica, allí es mi cita con Berta.

Hay mucha gente, todo el mundo camina en dirección a la fuente y van muy deprisa, pero no entiendo por qué. De repente escucho una música y veo cómo la fuente se llena de colores, ¡me quedo con la boca abierta! El agua sube, baja y cambia de color al ritmo de la música, ¡es un verdadero baile!

Camino hasta estar al lado de la fuente y miro el espectáculo fascinado.

—¿Esto también es arte, verdad? —Berta está detrás de mí con su sonrisa maravillosa.

—¡Berta! ¿dónde estabas? —respondo sorprendido.

—Aquí, te esperaba —dice ella—. ¿Qué tal tu tarde?

—Buff, increíble. ¿Qué tal tu abuela?

—Mucho mejor, en casa, tranquila. Mi madre está ahora con ella.

—Me alegro mucho —. La miro y no sé qué más decir, en sus enormes ojos veo el reflejo de la Fuente Mágica.

—Te veo diferente, más mayor —me dice de repente.

—Soy diferente, me siento diferente —digo—. Ahora sé que puedo pasear solo por una ciudad nueva, no tengo miedo a perderme, no tengo miedo a la gente, no tengo miedo al futuro. Ahora sé que mi mundo va más allá del fútbol, es más grande; está hecho de otras cosas, de otras personas y sensaciones. Sé que puedo mirar las cosas a mi alrededor y disfrutarlas, ahora sé que me gusta también el arte. Y sé que me gustas tú. Gracias, Berta.

Todo esto lo digo casi sin respirar, no soy el chico tímido de esta mañana. Berta me mira a los ojos y me toma la mano.

—No es gracias a mí, es gracias a ti.

Nos quedamos así, cogidos de la mano y con el espectáculo de la Fuente Mágica ante nuestros ojos. Y sé que todo va a ir bien.

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE