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Dreaming Spanish - Superbeginner/Beginner Mexican Spanish, Can You Believe I Worked at Age 7? - Beginner Spanish

Yo tenía mi propio dinero cuando yo tenía siete años. Hola chicos, bienvenidos a esta serie de videos nueva de Dreaming Spanish. En esta serie de Dreaming Spanish, yo les voy a contar a hablar sobre muchos momentos en mi vida cuando yo estaba pequeña. Cuando yo era pequeña. Hoy, yo les voy a hablar sobre Andrea, la mexicana, cuando ella estaba pequeña.

Cuando Andrea tenía siete años de edad. Cuando yo tenía siete años de edad, yo ya tenía dinero. Yo ya tenía mente, mente de empresaria. Yo quería, quería tener mi propia empresa, mi propio negocio para tener, tener dinero. Cuando yo tenía siete años de edad. Un día, un día yo estaba en casa de mi abuelita, mi abuelita Guille. Guille, mi abuela. Guille. Yo estaba en casa de mi abuela Guille, abuelita Guille. Yo estaba en casa con mis dos hermanas más pequeñas, con... Con mis dos hermanas pequeñas, Miranda y Mónica.

Nosotras estábamos en casa de mi abuelita Guille, Mónica y Miranda. Y mi mamá estaba en la casa de mi abuelita Guille. Entonces, mi mamá, mi abuelita Guille, Miranda, mi hermana, Móni, mi hermana y yo, Andrea, la mexicana. Todas, todas estábamos hablando. Mis hermanas y yo, mis hermanas y yo estábamos hablando de una cosa, una cosa que nosotras, las tres, uno, dos, tres, las tres, queríamos, una cosa que nosotras queríamos. Quiero. Nosotras, nosotras queríamos, queríamos tener un perro. Un perro. Pero mamá y papá decían que tener un perro es una responsabilidad muy grande. Pero ese día mamá, mi mamá dijo que sí podíamos tener un perro. Pero mamá dijo, mamá dijo que nosotras teníamos que comprar, comprar el perro con nuestro dinero. Nosotras teníamos que comprar el perro con nuestro dinero. Mis hermanas y yo estábamos muy emocionadas. ¡Sí! ¡Un perro! ¡Sí! Entonces las tres, las tres, ¡uh! corrimos, corrimos a ver cuánto, cuánto dinero teníamos en nuestra alcancía, en la alcancía con dinero. También buscamos, buscamos dinero por toda la casa, toda, toda la casa. Buscamos en los cajones, en los cajones. Buscamos en la cama, debajo de la cama, debajo de la cama. También buscamos en la ropa, en los pantalones. Y buscamos en toda, toda la casa.

Nosotras contamos, contamos veinte, veinte, cuarenta, veinticinco centavos, cuarenta con veinticinco centavos. Nosotras contamos todo el dinero. Nosotras teníamos billetes y monedas, pero este dinero no era suficiente para comprar un perro. Entonces, nosotras pensamos, ¿qué, qué podemos hacer para tener más, más dinero y comprar un perro? Y ese día, nosotras empezamos a tener nuestros propios negocios. Nosotras teníamos un spa. Nosotras abríamos, abríamos las puertas todos, todos los viernes. Lunes, no. Martes, miércoles, jueves, viernes. Todos los viernes, nosotras abríamos las puertas del spa. Ese día, mis tías, mis tías y mis primos y primas iban a casa de mi abuelita Guille. Todos los viernes, los viernes. Y nosotras dábamos masajes. Ah, ah.

Después, nosotras abrimos una tienda de dulces. Una tienda de dulces. Nosotras abríamos la tienda de dulces todos los viernes. Porque mis tías y tíos y primos y primas iban, iban a casa de mi abuelita. Y ellos nos compraban dulces. Después, nosotras abrimos una tienda, una tienda de tatuajes. De tatuajes. Tatuajes. Yo, yo tenía una libreta con, con dibujos, diseños de dibujos, dibujos para hacer tatuajes. Tatuajes. Nosotras abríamos, abríamos la tienda de tatuajes todos los viernes, los viernes. Porque mi familia iba a la casa de mi abuela.

Después, mis hermanas y yo dijimos, "Nosotras, 1, 2, 3, nosotras queremos más, más dinero. Más." Entonces, mis hermanas y yo abrimos, abrimos un bazar, un bazar, un bazar afuera al lado de mi casa. Un bazar. Nosotras vendíamos juguetes, libretas, ropa, películas y otras cosas. Después, nosotras abrimos una tienda de tortas. No, no, no de pasteles. Estas son las... No. Tortas, no tortas pastel. No. Tortas mexicanas. Tortas. Mmm. Tortas. No pasteles. Tortas mexicanas. Nosotras teníamos muchas, muchas personas que compraban nuestras tortas. Muchos clientes. Después de un año, un año, mis hermanas y yo abrimos una tienda de pasteles. Pasteles. Estas son las mañanitas que cantaba el rey David. Pasteles. Nosotras vendíamos pasteles de chocolate, de red velvet, de vainilla, de café, de elote y otros sabores. Mmm. Sabores muy buenos. Nuestra tienda, nuestra pastelería se llamaba "Horneaditos con amor". Horneaditos con amor. Pasteles horneados con amor. Horneaditos con amor.

Y bueno, yo pienso que después de un tiempo, después de tantos, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, muchos negocios, muchas tiendas, pastelería, spa, una tienda de tatuajes y otras cosas, mis hermanas y yo olvidamos que nosotras queríamos, queríamos un perro. Ahora mis hermanas y yo estábamos preparando pasteles y vendiendo, vendiendo juguetes y vendiendo dulces y haciendo tatuajes y dando masajes. Y nosotras olvidamos la idea de comprar un perro. Ahora nosotras teníamos más dinero para comprar juguetes, juguetes, dulces, dulces, libretas, libros y más, más cosas. Y tú tenías un perro o tú tenías una tienda, un negocio y dinero. ¡Tarán!

Bueno y ahora vamos, vamos a la siguiente historia de Andrea la Mexicana. Vamos a la web de Dreaming Spanish para ver el siguiente video de Andrea la Mexicana. Ahora la historia de mi maestra, mi maestra, mi maestra favorita que ella me hizo llorar. Ella. ¡Vamos!

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