Teoría de la Evolución: 5 Preguntas Frecuentes
Una de las ideas científicas más controversiales es, sin duda, la teoría de la evolución.
A pesar de estar basada en sólidas evidencias, después de más de 150 años de haber sido
propuesta por Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, sigue siendo blanco de objeciones
por parte de quienes la comprenden poco o la malinterpretan. A continuación, las 5
preguntas más frecuentes que se presentan como “refutaciones” de la teoría de la
evolución. Pregunta uno: ¿Es verdad o es sólo una teoría?
En nuestro lenguaje cotidiano usamos la palabra “teoría” como sinónimo de “hipótesis”:
una proposición que no ha sido comprobada. Por ejemplo: “En teoría el autobús pasa
a las 4 en punto, vamos a ver si es cierto”. Pero en lenguaje científico, el término
“teoría” es otra cosa: es una explicación lógicamente coherente en la que cada uno
de sus elementos está basado en evidencia medible y comprobable.
Ejemplos de teorías científicas son: la teoría microbiana de las enfermedades, que
postula que muchos problemas de salud se deben a microorganismos; la teoría atómica, que
señala que toda la materia está formada por átomos; la teoría de la deriva continental,
que ha demostrado que los continentes se mueven y cambian de forma lentamente. Todas basadas
en evidencia y ampliamente aceptadas como verdaderas.
La teoría de la evolución ha sido confirmada y enriquecida con los descubrimientos que
de ciencias como la genética, la geología, la paleontología, anatomía, embriología,
y más. Pregunta dos: si descendemos del mono ¿por
qué aún hay monos? En primer lugar, NO descendemos de ninguna
especie de mono o simio actual. Los humanos y los chimpancés y bonobos, nuestros parientes
más cercanos, descendemos de un ancestro común, quizá parecido al sahelanthropus,
quien a su vez desciende de los plesiadapiformes, que también son abuelos de los monos (que
tienen cola). En segundo lugar, tenemos una idea lineal
de la evolución, como si los seres vivos fuéramos pokemón y un organismo se transformara
en otro, pero no es así. La evolución se parece más bien a un árbol. A lo largo de
millones de años, debido a que los hijos nunca son exactamente iguales a sus padres,
nuevas especies van surgiendo. Algunas se extinguen y otras continúan dejando descendientes.
Si una especie se adapta bien, nada impide que siga existiendo hasta nuestros días.
Por ejemplo, el pez pulmonado, posible ancestro de los anfibios (y nuestro) hace 350 millones
de años, sigue viviendo en la actualidad. Pregunta tres: ¿por qué no se ha encontrado
el “eslabón perdido”? La idea popular de que existe una sola especie
a medio camino entre los simios y los humanos no es un concepto científico.
La evolución es un proceso gradual y existieron muchas formas intermedias entre los primeros
primates y los humanos actuales. Constantemente se están haciendo descubrimientos de estos
fósiles transicionales, ayudando a completar el panorama de nuestro linaje. Entonces hay
muchos eslabones y no, no están perdidos. Pregunta cuatro: Si la evolución es real
¿Por qué no seguimos evolucionando, a ver? Da la impresión de que los seres vivos no
han cambiado en mucho tiempo, y por eso parece que siempre han sido iguales, que fueron creados
así. La verdad es que los organismos en la tierra seguimos evolucionando. Unos cuantos
ejemplos de especies que estamos viendo evolucionar frente a nosotros:
A causa de la la intensa guerra que se libra contra ellas, las chinches de cama de Nueva
York ahora son 250 veces más resistentes a los pesticidas que otras chinches. Muy parecido
a lo que sucede con las bacterias que se vuelven cada vez más resistentes a los antibióticos.
Un grupo de lagartijas italianas se instaló en Sudáfrica en 1971. En menos de 40 años,
y varias generaciones después, cambió la estructura y la fuerza de su mandíbula y
muestra adaptaciones en su sistema digestivo. Los elefantes de Zambia, a causa de la cacería
por el tráfico de marfil, están evolucionando y ahora superan el 30 por ciento los que,
por una mutación genética, no desarrollan colmillos.
Por causas similares, los osos polares se están empezando a mezclar con los grizzly.
Resultado: una nueva especie: el oso grolar. Los humanos también hemos cambiado. Por ejemplo,
originalmente los adultos no podíamos digerir la leche. Debido a una mutación ocurrida
hace 3 mil años, ahora muchos humanos adultos son tolerantes a la lactosa, lo que les da
una ventaja. También se han descubierto 1800 genes de reciente aparición que propician
la resistencia a enfermedades infecciosas como la lepra y la tuberculosis.
Pregunta cinco: ¿Aceptar la teoría de la evolución implica ser ateo?
Aunque la teoría de la evolución no requiere ningún tipo de intervención divina, entenderla
y aceptarla como cierta no te convierte automáticamente en ateo.
Piensa en otras explicaciones científicas.
Por ejemplo: si eres religioso y te decimos que la lluvia viene de la precipitación del
agua de las nubes que se forman de vapor condensado ¿entra en conflicto con tus creencias porque
no incluye a ninguna divinidad?
Perdónanos Tlaloc.
La evolución de las especies es un mecanismo natural igual
de coherente y bien estudiado, y es aceptado por una variedad de religiones, aduciendo
que las escrituras son alegóricas y no deben tomarse como libros de texto científicos.
Lo más importante es que la teoría de la evolución nos ayuda a entender nuestro origen
y cómo se transforma la vida desde una perspectiva científica, a diferencia de las historias
mitológicas, que sí tienen valor -desde una perspectiva ética y poética-.
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