¿Quién inventó las palabras?
¿Quién inventó las palabras? Julieta le decía a Romeo: “¿Qué importa
un nombre? Eso a lo que le llamamos Rosa olería igual de dulce aunque tuviera cualquier otro
nombre.” Cada idioma tiene una palabra distinta para cada cosa. Parece que la palabra no tiene
nada que ver con el objeto, o sea que el signo es arbitrario, como decía Saussure (SOSIUR).
Si las palabras no dependen de las cosas, entonces ¿Quién inventó las palabras?
La respuesta sencilla es… nadie lo sabe. Curiosamente.
(CRÉDITOS) Ejem.. pero nosotros no nos conformamos con
respuestas como esa ¿verdad?. Igual que con el origen del hombre, la mitología también
ofrece algunas respuestas. Según las historias bíblicas, Dios le pidió
a Adán que nombrara a todas las criaturas del mundo. Todos en el mundo estaban tan contentos
hablando el mismo idioma que se propusieron hacer un proyecto en común: una torresota
en Babel. A Dios no le gustó la idea y confundió todas las lenguas.
Según la mitología nórdica los tres hijos del dios Borr hicieron a las primeras personas
con la madera de dos árboles que se encontraron. El primer dios les dio espíritu, el segundo
sentimientos, y el tercero, el habla. Para los Bantúes, en África, todos los idiomas
surgieron una vez que la gente pasó por una hambruna tan terrible que empezaron a hablar
puras borucas y a dispersarse. Y de esas borucas surgieron las lenguas.
Por cierto ¿es lo mismo lenguaje y lengua? No: El lenguaje es cualquier sistema de comunicación,
no necesariamente hablado. Puede ser químico, como en muchos insectos, o de otros tipos.
La lengua es una forma de lenguaje humano, con reglas y un vocabulario específicos.
Cada lengua tiene su habla y, muchas veces, su escritura.
De la escritura es un poco más sencillo encontrar el origen, porque sí queda un registro físico.
Lo primero que escribieron los seres humanos no fueron sonidos, sino números. La verdadera
escritura de palabras empezó en el año 3200 antes de Cristo en Mesopotamia, y fue la famosa
escritura cuneiforme, cuyos rasgos parecían pequeñas cuñas.
Mira. Esta es la cara de una vaca o buey, tal como la dibujaban los antiguos egipcios.
Después, así escribían el mismo animal los fenicios, al que llamaban “Alf” y
los hebreos “Aleph”. Al parecer era más fácil dibujarlo de lado. Luego los griegos
tomaron esa misma imagen, la rotaron un poco más, y la llamaron “Alfa”. ¿Ya la reconociste?
Además, ya no significaba “buey”, sino el sonido “A”. Cuando los romanos invadieron
Grecia, tomaron el ALFA-beto de ellos, y en latín la letra Alfa se convirtió simplemente
en “A”. Y del latín pasó al español que hablamos nosotros. La escritura de todas
las letras del abecedario tiene una historia interesante que se puede rastrear miles de
años atrás. Pero ¿y el habla? ¿Cuándo empezó? Seguramente mucho tiempo antes y
¿cómo? Como no hay evidencia física, los lingüistas
no se ponen de acuerdo y existen dos ideas principales. Unos dicen que, como en la historia
de Babel, originalmente había una sola lengua madre (el Idioma protosapiens), y conforme
los pueblos se fueron dispersando, las lenguas se fueron diversificando. La otra idea propone
que una vez que nos expandimos más allá de África, surgieron las primeras lenguas
en África, Medio Oriente, Europa y Asia. (FASTIDIADO) ¡Pero CÓMO surgió o surgieron
esas lenguas madre! (TRANQUILO) Ejem… pues aquí exponemos tres de las teorías que nos
parecen más interesantes: La GESTUAL. Dice que la lengua surgió a partir
de las señas y ademanes que hacían nuestros ancestros, parecidas a las que hacen los otros
primates para comunicarse. Tanto los simios como nosotros movemos la boca y emitimos sonidos
al mover las manos. Esta idea se refuerza por el hecho de que las “neuronas espejo”
de nuestro cerebro, relacionadas con la imitación y el aprendizaje se encuentran también en
el área de Broca, una de las áreas más importantes para poder hablar.
La teoría de DEJAR AL BEBÉ dice que a diferencia de las peludas mamás chimpancés a las que
sus bebés pueden colgarse todo el día, las mamás prehistóricas a veces tenían que
dejar al bebé, entonces tenían que hacerles cariños y arrumacos para hacerles saber que
no los estaban abandonando. Como el lenguaje siempre se desarrolla desde temprana edad,
es probable que esta teoría tenga algo de cierto.
Las teorías EVOLUTIVAS y del SIMIO AUTO-DOMESTICADO sugieren que que, al proveerse de entornos
más seguros, nuestros ancestros pudieron “relajar” zonas del cerebro que servían
para comunicación más estereotipada, como la de otros animales, y permitir que los sonidos
y el orden en el que se emitían fueran más creativos. Además, las necesidades sociales
se fueron haciendo más importantes que la mera supervivencia.
Noam Chomsky es un lingüista que hizo notar lo maravilloso que es que podamos construir
un número infinito de frases, cuentos, y libros con un número limitado de palabras
y unas cuantas reglas gramaticales. También notó que no tenemos que conscientemente saber
esas reglas para aprender a hablar, por lo que dedujo que la estructura básica de la
lengua tenía que ser biológica, no aprendida, sino heredada genéticamente. Llama la atención
que los “niños ferales”, o sea, que fueron criados por animales, si se reintegran a la
sociedad después de los 12 años, ya no pueden aprender una lengua.
Por otro lado, una lengua puede surgir espontáneamente. En los años 80, el gobierno de Nicaragua
creó la primera escuela para niños sordos del país. Aunque les quisieron enseñar un
lenguaje de señas en español, los niños desarrollaron su propio idioma, llevándolo
a tan alto nivel de complejidad que sus mismos profesores no podían entenderlo. ¡CuriosaMente!
Si te interesa el tema de la lengua, nuestros amigos del canal Habías Pensado tienen un
interesante video al respecto. ¡Visítalo!