¿Funciona la astrología?
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Humm, con el Sol en acuario, quien nazca hoy valorará sobre todo las ideas abstractas.
Y la Luna en virgo asegura una persona honrada, prudente y reflexiva… aunque su trígono con Marte
advierte de exceso de temeridad e impaciencia… ejem, claro que la conjunción de Venus con Saturno
habla de alguien paciente… y bueno, el Sol en cuadratura con Marte empuja a actos impulsivos…
¡A ver, a ver! ¿De verdad la posición de los astros influye en nuestra vida? O sea...
¿Funciona la Astrología?
Todo indica que fue hace 25 mil años cuando por primera vez los seres humanos se dieron
cuenta de que la posición de la luna afectaba las mareas. Y con el nacimiento de la agricultura,
hace unos 10 mil años, observar la posición del sol y las estrellas sirvió para poder
predecir cuándo vendrían los tiempos fríos, los tiempos cálidos y la temporada de lluvias.
Sin televisión, internet y nada mejor que hacer, hubo personas que empezaron a encontrarle formas
a las constelaciones de estrellas y se dedicaron a registrar con precisión los movimientos del Sol,
la Luna y los planetas a través de estas figuras. Varias culturas, como los chinos, los mayas y los
babilonios, desarrollaron estos conocimientos de manera independiente. El saber de los babilonios,
desarrollado desde el Siglo 20 antes de nuestra era, llegó a Egipto, donde hace unos 2300 años
se combinó con los conocimientos astronómicos griegos que ya se habían mezclado con los de los
egipcios. Así nació la Astrología, y a partir de ahí, y de su adopción por los musulmanes,
se dispersó por el mundo. El término viene del griego ástron: “estrella” y logos,
que significa “estudio, discurso o tratado.” Imaginamos que en algún momento a los antiguos
les pareció que, si la astrología podía predecir los ciclos naturales, como la mejor época para
sembrar o para cosechar, ¿no podría ayudar a planear otros eventos, como el mejor momento para
firmar un tratado o iniciar una guerra? De hecho, Reyes y estrategas han confiado en la astrología
para tomar decisiones. ¿Y qué tal la personalidad? Seguramente la posición de los astros también
podría determinar la forma de ser de una persona Pero la astrología ha tenido críticas
desde la antigüedad. Cicerón argumentaba que era
absurdo que los lejísimos planetas tuvieran más influencia en la personalidad de alguien que la
herencia, la alimentación, las enfermedades o la educación. Y ponía como evidencia a los gemelos,
quienes aún naciendo en el mismo lugar y casi a la misma hora, podían tener personalidades
y destinos completamente diferentes. El filósofo Carneádes también deducía que,
si las estrellas son uniformes para todo el mundo ¿cómo podría haber tantas tribus y
culturas diferentes? Y viceversa ¿cómo podía un grupo de personas que habían nacido en tiempos
y lugares diferentes, tener un destino idéntico al morir en el mismo accidente?
Y ¿qué dice la ciencia actual? Pues le da la razón a estos filósofos:
la astrología no es una ciencia y la posición de los astros no tiene ninguna correlación con las
personalidades ni los destinos de las personas. En los años 50, el psicólogo Michel Gauquelin dijo
haber creído encontrar que los atletas exitosos solían tener a Marte en ascenso o en culminación:
se le llamó el “efecto Marte”. Pero los intentos por replicar el estudio, incluso por el mismo
Gauquelin, no encontraron ninguna correlación estadística: había errores en su investigación.
Más recientemente se hizo un estudio en el que a 28 astrólogos muy reconocidos les dieron tres
cartas natales y les preguntaron cuál de las tres correspondía al perfil de personalidad de
una persona. Repitieron esto con 116 sujetos. Si simplemente se eligieran las cartas al azar, se
esperaría tener coincidencias una tercera parte de las veces: y eso fue exactamente lo que ocurrió:
los astrólogos no fueron más precisos que la mera casualidad. Estudios rigurosos como este
se han repetido una y otra vez, y jamás se ha encontrado una correlación significativa.
Geoffrey Dean, ex–astrólogo y ahora científico, hizo un meta–estudio de más de 40 estudios
controlados demostró que los astrólogos son incapaces de predecir nada, ni siquiera
características tan básicas como la extroversión. Es muy curioso, porque la astrología es un sistema
muy complejo: incluye la relación de los planetas con las casas de los signos y de
los planetas entre ellos con sus oposiciones, cuadraturas, conjunciones y trígonos,
y cuenta con una tradición muy antigua que aparentemente le da legitimidad ¡pero toda
esta complejidad no tiene ninguna base empírica! Jamás se ha observado de qué manera el hecho de
que Júpiter, por ejemplo, tenga a Piscis de fondo, podría influir tu gusto por viajar.
Entonces ¿por qué sentimos que funciona? Lo que pasa es que los seres humanos siempre
estamos tratando de encontrarle sentido y orden a nuestro entorno, y la vida humana puede parecernos
caótica e incomprensible, así que pensar que de alguna manera el ordenado y predecible mundo de
los astros puede explicar el mundo de los humanos nos puede dar la sensación de entendimiento,
tranquilidad y control. Esa necesidad nos hace proclives a caer en el sesgo de confirmación:
percibimos y recordamos más aquellos eventos que coinciden con nuestras ideas que aquellos
que no. Si Jessica se muestra impaciente, tomamos nota y decimos “¡Típico de Aries!”,
pero si en otra ocasión la vemos sosegada y tranquila ¡ni nos damos cuenta!
Este sesgo de confirmación también se aplica con los horóscopos o las interpretaciones de las
cartas astrales: son intencionadamente ambiguos y hasta contradictorios para que fácilmente
encontremos las afirmaciones que sentimos que se aplican a nosotros. Se llama “Efecto Forer”.
ASTRÓLOGO: Esta cuadratura indica que puede ser usted una persona muy impaciente,
pero esta conjunción nos dice que sabe esperar cuando es necesario.
CLIENTE: ¡Es cierto! Además, durante las lecturas
puede aplicarse una técnica llamada “Lectura en frío”, en la que el consultador hace ciertas
afirmaciones que en realidad son preguntas disfrazadas y ayudan a obtener información.
ASTRÓLOGO: Veo aquí que es usted apegado a su familia.
CLIENTE: Pues, hace años que no los veo. ASTRÓLOGO: Precisamente. Aquí aparece que
no los frecuenta. El apego le incómoda y le ha hecho tomar distancia. Debería visitarlos más.
La astrología tiene un gran mérito: dio origen a la astronomía, una ciencia de
verdad que estudia el movimiento de los astros y que nos ha permitido conocer el universo y
hasta visitar otros cuerpos celestes. Y, aunque hay estafadores, muchas veces
los astrólogos son personas honradas que realmente creen en lo que hacen y sienten
que nos están ayudando. Y claro, también nosotros nos sentimos confortados de recibir su atención
y sentir que nuestra vida tiene sentido. En CuriosaMente creemos que es mejor no dejarle a
las pseudociencias la tarea de atribuirle sentido a nuestras vidas. Puede ser más cómodo hacerlo,
pero seguramente encontrarás más gratificante construir tu propio sentido a través del
estudio de la filosofía, de la ciencia y de la historia... de la lectura de la literatura y del
goce de las artes, y del diálogo con personas honestas y sabias. Puede ser una tarea ardua,
pero también placentera. Y sobre todo ¡será un sentido basado en la realidad! ¡Curiosamente!
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