¿El ANARQUISMO busca el caos?
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Cuando se menciona la palabra “anarquía” (RUIDOS DE CAOS)... ejem… cuando se menciona
la palabra “anarquía”, lo primero que pensamos es en caos, inseguridad y desorden.
Imaginamos que una sociedad anarquista sería aquella donde impera la “ley del más fuerte”.
Pero el anarquismo propone algo completamente diferente...
¿Será cierto que... el anarquismo busca el caos?
A diferencia de sistemas económicos o políticos como el comunismo o la monarquía, el anarquismo
no es un sistema social fijo o una doctrina, sino más bien un punto cardinal, una dirección hacia la que
se propone que puede avanzar la sociedad ¿Qué dirección es esa? Las semillas del anarquismo
se pueden encontrar en la era de la Ilustración: en el Discurso sobre la desigualdad, Rousseau critica a las
instituciones que permiten a los poderosos imponerse sobre los más débiles.
Por su lado, Kant defiende la libertad como condición para adquirir madurez. Para Humboldt, todo
trabajo obligatorio, que no proviniera del deseo de cada quien, es enajenante.
HUMBOLDT: “Con la libertad como condición, todo campesino y artesano puede elevarse a artista: amará su trabajo,
lo mejorará con su creatividad y eso cultivará su intelecto y exaltará su placer”
La dirección es la libertad. Las ideas de los ilustrados fueron tomadas (“pervertidas”, diría Chomsky)
para justificar el liberalismo capitalista: la aristocracia no tenía por qué mandar sobre el resto de la sociedad,
debía haber libertad de emprendimiento. Pero hubo quien notó que con el capitalismo las cosas
no habían mejorado tanto. Pierre-Joseph Proudhon, uno de los padres de anarquismo, consideraba que,
mientras los medios de producción estuvieran en manos privadas, persistiría la explotación de los débiles
por parte de los fuertes. En su libro “La conquista del pan”, Piotr Kropotkin expone cómo el
capitalismo prospera gracias a la pobreza y le conviene que siga existiendo.
Piensa en dos personas prácticamente iguales. Pero una de ellas heredó tierras y la otra no.
El dueño de las tierras puede darle trabajo al otro, que no tendrá más opción que aceptar o morir de hambre.
El dueño le paga lo suficiente al trabajador para que siga viviendo y trabajando, pero vende el producto
de las tierras y del trabajo del otro, lo cual le permite acumular capital y adquirir más tierras.
La desigualdad es cada vez mayor y el poder de uno sobre los otros crecerá.
El anarquismo también está en contra de la acumulación de capital.
Si esto te suena a socialismo, es porque así es: en sus orígenes Marxismo y Anarquismo eran muy cercanos.
Pero mientras que los socialistas como Lenin pensaban que los medios debían ser controlados por el Estado,
los anarquistas como Bakunin insistían en que los mismos trabajadores organizados eran quienes debían
poseer las tierras y las fábricas. El anarquismo también buscaba alejarse del
dogmatismo que caracterizaba a los marxistas. Proudhon le escribió a Marx:
PROUDHON “No nos convirtamos en líderes de una nueva religión”
La reconocida anarquista y feminista Emma Goldman, al principio entusiasmada con la Revolución Rusa,
se decepcionó al ver cómo todos los disidentes eran perseguidos y escribió el libro “Mi desilusión en Rusia”.
Un anarquista es esencialmente un socialista que busca abolir toda jerarquía injusta y
toda forma de dominación. Y el estado es una forma de jerarquía y de dominación.
El anarquismo cree en la democracia, pero desconfía de las elecciones: si la gente
que vota no tiene conocimientos, las urnas solo beneficiarán a los ricos y poderosos.
BAKUNIN La democracia representativa, en vez de ser una garantía para el pueblo,
ayuda a perpetuar a una “aristocracia” en el poder.
El anarquismo, entonces, no pugna por el desorden, sino, como decía el ruso Volin, por un orden
que no sea impuesto por la fuerza desde arriba, sino acordado libremente, socialmente y desde abajo.
Los trabajadores no deberían someterse al estado, sino ser el estado mismo.
Entonces, si el anarquismo sostiene ideales de libertad, equidad, cooperación y justicia
¿por qué no ha prosperado? Hay varios motivos… Uno es que sus ideas son consideradas demasiado
radicales, tanto por capitalistas como por socialistas: el anarquismo busca desmantelar
toda jerarquía impuesta. No se salvan ni siquiera aquellas que los liberales consideran benéficas.
Por ejemplo, cosas que vemos muy normales como el trabajo asalariado, son consideradas
como “esclavitud del salario” por el anarquismo: a través de instrumentos como la deuda se
está forzando a la gente a trabajar. Otro cuestionamiento que se le hace al anarquismo
es su preferencia por la “acción directa”. Como crear un partido político y ocupar puestos
de poder sería contradictorio para los anarquistas estos buscan actuar “desde fuera” de la institucionalidad,
por ejemplo a través de huelgas o manifestaciones. Pero también hubo una temporada
a finales del siglo diecinueve, en la que algunos anarquistas recurrieron
al sabotaje, la destrucción de la propiedad e incluso a matar potentados con el fin de
hacer “propaganda por el acto”: demostrar que las estructuras de poder no son invulnerables.
Aunque esos tiempos quedaron atrás, estos actos fueron muy llamativos y le dieron muy mala fama
al anarquismo. Los anarquistas actuales prefieren las disrupciones informáticas como el “haktivismo”.
¿Y el anarquismo alguna vez ha sido puesto en práctica? Pues sí…
En Rusia, los primeros soviets, como los organizados por Volin, eran grupos anarquistas de trabajadores.
Después cayeron bajo el dominio del autoritarismo y del “monopolio del estado” impuesto por Lenin y los bolcheviques.
En Ucrania, Néstor Majnó (con el consejo de Kropotkin) ayudó a organizar comunas bajo
los principios de fraternidad, igualdad y libertad. Formó un ejército guerrillero
de voluntarios que resistió a la invasión austriaca–alemana y después enfrentó a
la misma Unión Soviética, resistiendo por muchos años.
En Italia, inspirados por las ideas de Enrico Malatesta, y de Antonio Gramsci, grupos de
trabajadores tomaron el control de las fábricas hasta inicios de los años 20.
En España, basándose en un “comunalismo rural”, en los años 20 se formaron comunidades donde no existía el dinero.
La renta, la electricidad y el auxilio médico eran gratuitos y la sociedad ya no se dividía entre trabajadores
manuales e intelectuales: todos trabajaban
y dedicaban tiempo a la educación y las artes. Incluso la producción aumentó.
Aunque para 1938 cayeron ante los embates tanto de los fascistas como de los comunistas, Emma Goldman
escribió que su legado perdura al demostrar que es posible la colectivización de la tierra y de la industria.
En México, los hermanos Ricardo y Enrique
Flores Magón, anarquistas, escribieron el periódico Regeneración, que inspiró el
surgimiento de la Revolución Mexicana. En la actualidad hay muchos tipos de anarquismo,
dependiendo del énfasis que hacen. Quizá la dificultad más grande que enfrenta esta
ideología es que, para existir, requiere un grado de conciencia y de solidaridad para
el que nuestra historia nos nos ha preparado aún. De todas maneras, estos ideales podrían
servir de guía para, en cada momento, detectar y buscar acabar con el abuso y la opresión.
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