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CuriosaMente - Videos Interessantes, ¿Cuándo inicia la vida de un ser humano?

Mittelstufe 2 Spanisch lesson to practice reading

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¿Cuándo inicia la vida de un ser humano?

¿Cuándo un ser humano comienza a existir como persona? ¿Es legítimo interrumpir la

gestación en algún momento? Este es uno de esos temas muy sensibles en los que la

mayoría de la gente suele tomar posiciones enfrentadas y las discusiones pueden volverse

peleas, muy frecuentemente, a causa de prejuicios. Un prejuicio, es un juicio hecho con anticipación,

antes de conocer todos los aspectos relevantes. Nuestra intención es evitar esos prejuicios,

presentarte información lo más veraz posible y con ella, invitarte a considerar elementos

que quizá no hayas considerado antes, para que así puedas formarte un criterio más

completo. Entonces… ¿En qué momento inicia la vida humana?

ALT: ¿Cuándo inicia la vida de un ser humano? Aunque así se suele plantear la pregunta,

lo relevante no es en qué momento inicia la vida humana: están vivas las células

de tu piel hasta que te haces una herida, están vivas las células de tus bronquios

que dañas con un cigarrillo. Están vivos los millones de espermatozoides que un hombre

produce y se destruyen a diario y los óvulos que una mujer libera cada mes.

Lo relevante es en qué momento el producto de una fecundación se puede considerar un

ser humano, una persona. Veamos cómo es este proceso.

Todo inicia cuando, al entrar el espermatozoide en el óvulo, sus núcleos se juntan y se

combinan sus ADN. A las 24 horas, el óvulo fecundado, llamado

cigoto, se divide por primera vez. En unos 4 ó 5 días, las células ya son

unas 100, todas idénticas. Forman un blastocisto. Si antes de estos momentos las células se

separaran formando dos blastocistos, darían origen a gemelos idénticos.

En la primera semana se comienza a implantar en el útero.

Al final de la segunda semana termina la implantación: una parte de las células formará la placenta

y otra se convertirá en el embrión. Se comienzan a formar células nerviosas en uno de los

extremos para formar la “placa neural” que dará origen al sistema nervioso.

A las tres semanas el embrión tiene el tamaño de una semilla de uva. Ya se ha formado un

conjunto de células que será el corazón: es del tamaño de una semilla de amapola y

se contrae por primera vez. A las cuatro semanas el embrión es similar

al de cualquier animal: a simple vista no se distingue del de un cerdo o el de un chimpancé.

Entre las 5 y las seis semanas las células nerviosas empiezan a mostrar actividad eléctrica,

aún desordenada. ¡Un camarón tiene un sistema nervioso más complejo! Ya se puede detectar

el latido del corazón (que por cierto sigue en formación) en un ecosonograma.

Entre las 8 y 10 semanas, las neuronas proliferan. Se conectan los hemisferios cerebrales. Aparecen

los primeros reflejos. A las 11 semanas aparece el “reflejo de

paso”: cuando los pies tocan la base del útero, el sistema nervioso desencadena una

respuesta automática de los músculos de las piernas. Desde el inicio y durante todo

este primer periodo, el feto ha sido propenso a abortos espontáneos, que pueden deberse

a desbalances en el sistema inmune de la posible madre, o a infecciones, enfermedades o sustancias

tóxicas en el ambiente, incluyendo alcohol y tabaco, o incluso al estrés.

A las 12 semanas el feto tiene 10 centímetros. Ya tiene apariencia humana, aunque aún no

se puede decir que piense o sienta. A partir de esta etapa ya no es tan propenso a un aborto

espontáneo. A las 16 semanas los huesos se comienzan a

endurecer. Desaparecen las membranas interdigitales. En el cerebro se empiezan a formar surcos

y a diferenciarse los lóbulos cerebrales. Se desarrolla la propiocepción: el feto empieza

a reconocer su cuerpo. A las 18 semanas inicia el reflejo del parpadeo.

Alrededor de estas fechas ocurre lo que en inglés llaman “quickening”: movimientos

que la futura madre puede percibir, las “pataditas”. Entre las 18 y 23 semanas, el feto empieza

a escuchar, oler y saborear. A las 20 semanas se forma el tálamo, que

conecta la médula espinal con la corteza cerebral, pero la corteza aún no se ha formado

completamente. A las 24 semanas el feto ya podría vivir

fuera del vientre de su madre, aunque necesitaría ayuda para respirar y cuidados especiales.

Entre la semana 25 y la 29 se forma la corteza cerebral. En este momento ya puede sentir

dolor. El cerebro muestra patrones de ondas cerebrales regulares, Por eso, los bebés

prematuros tienen una actividad cerebral muy baja.

A las 32 semanas el cerebro ya puede controlar la temperatura corporal y la respiración.

Alrededor de la semana 38 suele ocurrir el nacimiento: al cortar el cordón umbilical,

se corta el suministro de nutrientes y oxígeno: el bebé respira aire por primera vez.

Aún meses después de nacer, continúa un importante crecimiento de las sinapsis. La

corteza cerebral se seguirá desarrollando por varios años. Es hasta los 18 meses de

edad que se desarrolla el sentido del “yo”. La corteza sigue formándose incluso hasta

los 25 años y, de hecho, seguimos formando nuevas sinapsis a lo largo de toda la vida.

La pregunta difícil es ¿a qué consideramos un ser humano? ¿Qué características se

requieren para considerar a un ser una persona? ¿Será el tener una conciencia y capacidad

de pensar? ¿O basta con la capacidad de sentir, como la que tienen los animales? ¿O será

simplemente el tener un ADN humano individual? No hay una definición universal: la categ

oría de “persona” se define y se debate en cada sociedad y en cada contexto.

Aristóteles, por ejemplo, afirmaba que “el alma entraba al cuerpo” a los 40 días de

gestación, en el caso de los varones, y hasta los 90 en el caso de las mujeres. La iglesia

católica seguía las enseñanzas de Aristóteles y, aunque no veía bien los abortos, no los

consideró homicidios sino hasta el Siglo Dieciséis. Poco después Nicolaas Hartsoeker

pensaba que podría haber “hombrecitos” en el interior de los espermatozoides: así,

el ser humano existía desde antes y la mujer funcionaba sólo como una incubadora. Santo

Tomás de Aquino declaró que no, que se trataba de un proceso gradual: el feto al principio

tiene un alma vegetativa, después adquiere un alma animal y al final tiene un alma racional.

Aunque la iglesia no se ha pronunciado con contundencia sobre en qué momento exacto

aparece una persona nueva, desde 1750 castiga con la excomunión todos los abortos desde

el momento de la fecundación, que es cuando ahora sabemos que se crea un nuevo código

genético. Pero entonces, según esta idea ¿son personas muertas el 50 por ciento de

los óvulos fecundados que no logran la implantación sin que nadie se de cuenta? Y si el blastocisto

se separa y da origen a gemelos… ¿el cigoto inicial era uno... o dos individuos?

Quizá es a las 6 semanas, cuando se puede detectar el latido de lo que será el corazón…

o a las 8 semanas, cuando se manifiestan los primeros reflejos, aunque el feto sea aún

incapaz de sentir… o a las 12, cuando ya tiene apariencia humana… Si ocurre bajo

ciertas condiciones, la legislación de Reino Unido garantiza la interrupción del embarazo

hasta la semana 24…algunos arguyen incluso que se trata de un ser humano independiente

sólo hasta que es capaz de respirar por sí mismo.

Lo cierto es que no es fácil que nos pongamos de acuerdo y poner una frontera absoluta:

la humanización es un proceso gradual. El asunto no es nada simple: se trata de un tema

complejo y con muchas implicaciones. Y más cuando ponemos en el otro lado de la

balanza la situación de muchas mujeres, incluyendo niñas y adolescentes. El Fondo de Población

de las Naciones Unidas calcula que, en las naciones en vías de desarrollo, 20 mil menores

de edad dan a luz cada día. México ocupa el primer lugar de embarazo adolescente, según

la OCDE: uno de cada cinco embarazos es en jóvenes que no alcanzan la mayoría de edad.

Se estima que el 95% de los embarazos en niñas menores de 15 años es producto de abuso sexual.

En América Latina, del total de muertes relacionadas con el embarazo, 24% son por un aborto inseguro.

Muchas veces se obliga a mujeres que no tienen un sustento económico, o a niñas y adolescentes

que no están preparadas, o a futuras profesionistas que deben renunciar a su carrera, o a víctimas

de violación e incesto, a traer un infante al mundo. ¿Es realmente justificable? Además,

están los casos de mujeres que tienen abortos espontáneos o embarazos que se interrumpen

por problemas de salud o incluso son obligadas a abortar por alguien más, y que aún así

son castigadas como si hubieran cometido un asesinato.

Se ha comprobado que las leyes restrictivas no reducen la cantidad de abortos que se realizan,

se siguen llevando a cabo, pero en condiciones que ponen en riesgo la vida de las mujeres.

En América Latina, la proporción de abortos es más alta que en Europa Occidental. Un

factor crucial es el que juega la educación sexual. Por ejemplo, en Noruega y Holanda,

la educación sexual comienza desde el Kinder y tienen las menores tasas de embarazo y abortos

en adolescentes. La transformación desde un óvulo fecundado

hasta un ser humano es un proceso maravilloso. Este video no es para promover el aborto.

Lo que nos interesa promover es la empatía y la salud reproductiva. Podríamos ser una

sociedad más justa y responsable si estamos mejor informados. Estar a favor de la vida

debería considerar no sólo el grado de desarrollo del embrión o feto, sino también el bienestar,

la salud y los derechos de las mujeres, o tú…¿qué piensas? ¡Curiosamente!

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