DETALLISTA
Hola, mi amor.
Hola, Martín. Tenemos que hablar.
Sí, pero espérate.
Te quiero enseñar algo, te va a encantar.
Sí, pero es que tengo algo importante que decirte.
Sí, pero hice...
-Déjame hablar a mí primero, ¿sí? -Sí, perdón.
-Mira... -Te escucho.
Lo que pasa es que siento que lo nuestro ya es muy rutinario.
Nos peleamos mucho,
ya como que no hay deseo en la intimidad, no hay pasión.
Y he perdido muchas amistades,
he dejado todo a un lado por esta relación,
y yo creo que lo mejor es que terminemos.
Ya lo dije, pensé que iba a ser más difícil, pero ya lo dije,
se me salió, tú sabes que soy muy transparente, y ya.
Pero, bueno, enséñame lo que me ibas a enseñar.
-No, ya no. ¿Para qué? -Martín, enséñamelo ya.
-Sí. -Es que ya... O sea...
No tenemos por qué terminar mal. Podemos ser amigos.
¿Qué tiene de malo?
-Pues sí, ¿verdad? -¡Pues sí!
Ya estamos aquí.
¡No chingues!
¿Te tatuaste mi nombre?
Sí, pero no pasa nada.
¿Cómo no pasa nada? Eso es un tatuaje.
No, pero no pasa nada. Me dijeron que, con jabón,
-si lo tallo varios días, se quita. -No, eso no se quita, Martín.
Sí, pero mira, no lo veas así.
Si tengo una hija, le pongo Carolina.
Ojalá que sea niña, porque, si es niño, está cabrón.
Martín, ¿por qué te tatuaste mi nombre?
Porque creí que podía ser un detalle,
podría ayudar a ti y a mí, porque estamos peleando,
como bien dijiste, la intimidad ya no funciona...
Pues sí. ¿Por qué mejor no me traías
una serenata, un mariachi, unas flores,
no sé, cualquier pendejada, pero no un tatuaje.
Es que estaban a dos por uno, y aproveché.
-¿Cómo? -Sí, pagas uno, y te dan dos.
-¿Te tatuaste dos? -Sí, pero pagué uno.
-¿Y qué te hiciste? -Otro.
¿Cuál es el otro?
¡No mames, Martín!
-¿Te tatuaste mi cara? -No, esta no eres tú.
¿Cómo no? Es mi pelo, mi nariz, mis cejas, mis ojos...
No, ni te pareces, mira.
¡Soy yo! Es mi foto de Facebook, mi foto de perfil.
Pero no te preocupes, mira, le pongo una barba aquí, una boina,
una carita medio enojada, y es Che Guevara...
¡No chingues!
¡No, no lo tomes!
-No... -¡Felicidades!
¡Felicidades!
¿Cómo crees? Pero...
Hola.
Carolina, ¿no? Tienes cara de Carolina.
-¡Yo me llamo Carolina! -Ah, ¿sí?
Sí.