CAMPEONES
Ser deportista de alto rendimiento en México no es fácil.
Hay que superar muchos riesgos solo para lograr entrenar.
La falta de recursos públicos, de uniformes, de comida...
Aún así los deportistas mexicanos destacan
y logran traer a casa medallas olímpicas.
Vamos a conocer algunas de esas historias de éxito.
Gerardo Ramírez, pasa, por favor.
Él es medallista de plata en maratón.
Cuéntanos, ¿cómo fue para ti llegar hasta aquí, Gerardo?
Pues, mira, yo fui criado en la sierra Tarahumara
y comía puros frijoles y tortillas,
apenas ahora que me dan carne.
Y, pues, a mi papá lo mató el narco, hace mucho tiempo,
y yo me tuve que hacer responsable de mis 8 hermanitos.
Conmigo, éramos 9.
¡Guau! Lo siento, debe haber sido terrible.
Bueno, sí, algo, pero, cuando veo ese podio,
pienso que todo ha valido la pena
y que pararme temprano a correr 4 de la mañana, descalzo,
para llegar a la obra, porque también soy albañil,
me...
perdón. Perdón, perdón.
Es una historia hermosa, Gerardo. Eres realmente un campeón.
-Gracias. -Gracias a ti.
-Gracias. -Gracias a ti.
También nos acompaña Gabriela Morales.
Ella es campeona mundial de...
halterofilia.
Cuéntanos, ¿cómo fue llegar al medallero, Gabriela?
Mucho gusto, güera. Antes que nada, un saludo a la audiencia.
-Cómo no. -Mira, yo soy de Ecatepec,
del mero corazón de "Ecatebronx".
Y ahí tenemos bien desarrollado lo que viene siendo el acoso.
Ahí, te bajas del camión y pitando a tu casa y viceversa,
porque ahí te persiguen.
Te corretean. Una vez me correteó un culero con el chili de fuera.
Ahí venía el cabrón y yo apretando el paso...
Y me volteo y lo paro en seco: "¿Transa, te vas a pasar de culero?"
Lo agarré del pescuezo, del pito, lo levanté por los aires
y lo tiré al otro lado de la avenida.
"¡Ládrame, pinche perro!" Le grité.
Entonces me vio el entrenador y me descubrió.
Y aquí estamos, güera, triunfando por México.
Muchas felicidades, Gabriela, gracias por acompañarnos.
También tenemos, por último,
la historia de Mateo Ruíz de Baena y García.
Él es tricampeón en salto a caballo y en equitación.
Hola, Mateo. Cuéntanos tu historia, por favor.
Hola, Renata, ¿cómo estás?
Yo creo que lo más importante es dejar el nombre de México en alto
y ver hacia el futuro.
Claro, pero no seas tímido, Mateo. Cuéntanos. ¿Dónde naciste?
Bueno, yo soy del Condado Sayavedra, lejos...
Y luego me fui a vivir en un lugar mucho más lejos de todo.
¿En dónde vivías?
En una isla chiquita.
¿En dónde?
Cozumel, ¿ubicas?
Sí, claro.
Oye, ¿y cómo hacías para llegar a tu casa todos los días?
Pues, en lancha.
Pero era usada. Por mi papá, pero era usada.
Y, bueno, el chofer de la lancha era medio brusco, la verdad.
Ya. Y dime otra cosa. ¿De dónde salió el caballo?
Mi papá tiene un criadero de caballos en Dubái.
Y yo pasaba allí dos semanas al año,
las dos semanas que me daban en el internado en París.
Y me encariñé con los caballos, y mi papá me los regaló,
pero creo que lo más importante es dejar el nombre de México en alto,
gracias al deporte, ¿verdad, compañeros?
¡Por supuesto! Dime, ¿dónde entrenas?
-En otra islita. -¿En dónde?
En Aruba, pero el Caribe está sobrevalorado.
Y una última pregunta.
Dime, ¿en qué consiste la alimentación de un atleta?
Desayuno un cóctel de kiwi con rosas comestibles.
¿Eso es lo que quieres escuchar?
Y un yogur vegano con granola y chingos de quínoa.
Chingos de quínoa, que también viene de una granja de mi papá.
Ah, y allá el fresa conoce a su papá...
Está chida tu chamarra, güero. Te la cambio.
Desde esta justa olímpica, volvemos con ustedes al estudio.