BAJA DE PESO
¿Y qué, amiga? ¿Ya estás lista para las vacaciones?
Ay, amiga, no sé, me compré unos trajes de baño, pero...
no sé si usarlos todavía, estoy haciendo la dieta del hielo.
¿Cuál es esa, la dieta del hielo? No la conozco.
Consiste en meterte un hielo a la boca
y dejar que se derrita poco a poco durante 3 horas,
hasta que vas sintiendo que te vas llenando.
-Ya. Suena interesante. -No.
Lo mejor de esta dieta es que hay de diferentes sabores.
Hay hielos de sabor pollo, picadillo, atún, huevo...
-Mi favorito es el de birria. -¡Ay, qué rico!
-¿Hay de chela? -¡No!
Es que es de dieta, pero puedes ir jugando con muchos sabores
-para no aburrirte. -¡Qué bien!
Oye, pero tú no necesitas hacer nada.
¿Qué estás haciendo? Tienes un cuerpower.
Estoy haciendo la dieta de la desgracia.
-¿Y esa cuál es? -Se trata de provocar desgracias.
Es venezolana.
Pero tienes que echar creatividad, porque no es cualquier cosa.
Por ejemplo, le mandé flores a la secretaria de mi marido,
que le encanta, se las mandé a nombre de él,
y se enamoraron.
Luego, puse una grapa de coca en el escritorio de mi hermano,
se volvió adicto.
Y pues así, me preocupo por todo, me agarra el insomnio,
no duermo nada, no tengo energía,
y la poca energía que tengo la uso en llorar.
¡No me da hambre! ¡Es una joya!
Oye, se escucha buenísima esa venezolana,
terminando la de los hielos, me paso a esa.
Te la recomiendo. Pero aguas.
La gente envidiosa te va a decir que salgas del hoyo,
que tienes que ser feliz,
porque saben perfecto que la felicidad engorda. Aguas.
Me voy a alejar de esas mujeres positivas,
que no te dejan nada bueno, son unas perras.
-Jéssica, hola. -¡Amiga!
-Pero ¿estás en los huesos! -Sí. ¿Qué hiciste?
Ay, es que me estoy haciendo quimio.
No saben, es superefectivo. Adelgazas, mira, así.
No.
¿De pollo?
De birria.
Qué rica.