ATENDIENDO REZOS
Padre nuestro, que estás en los cielos,
santificado sea Tu nombre, vénganos Tu reino,
-hágase Tu voluntad... -¿Qué pasó?
¿El Sagrado Corazón?
Sí, ¿qué pasó? Dime rápido porque ya ando en chinga.
¡No mames! ¿Eres el Sagrado Corazón?
Sí, soy yo, ya supéralo. ¿Qué pasó?
Es que no puedo creer que estaba así rezando y, de la nada,
-tú apareces así... -Es que me hablaste,
y yo te digo que te apures porque, cada segundo que desperdicie,
se muere un niño de hambre en África.
Okay...
-Tengo una situación... -11.
-11 ¿qué? -11 niños acaban de morir.
Ah, sí.
Quiero que Luis deje a su esposa.
Bueno, eso pídeselo a Luis, ¿y yo qué?
No, porque Luis ya no me contesta ni las llamadas, los mensajes, nada.
Ay, pobrecita. Entonces, como Luis no te contesta,
yo tengo que estar atendiendo tus mamadas.
Si Luis no te contesta es porque no te quiere,
porque le haces perder el tiempo porque no le gustas.
Sí, pero tú puedes hacer que me quiera.
¿Tú quieres que yo haga que alguien quiera algo que no quiere
solo porque tú sí quieres que él quiera?
-Ay, ti... -No hables así.
73 niños se acaban de morir.
-Pero yo lo amo y todo eso. -Bueno, entonces, no hay pedo.
Ahorita, que los 73 niños fueron al cielo, 74 niños ya,
yo les explico: "Yo sé que está de la chingada que se hayan muerto
de hambre en la Tierra, pero lo que pasa es que allá abajo
hay una señora que está profundamente enamorada de Luis."
¿Sabes quién también está profundamente enamorada de Luis?
-¿Quién? -Su mujer.
-Sí, pero ella no lo merece. -¿Por qué no?
Porque no te ama.
Y a ti hay que amarte por sobre todas las cosas.
-¿No vas a castigarla? -¿A razón de qué?
-Pues de que no cree en ti. -Mejor para mí.
Así es una persona menos que me molesta con sus cosas.
Ahorita me chingan con el genocidio, terremotos, tsunamis, maremotos...
¿Sabes qué? En Venezuela, hay un cagadero.
Y hay gente que piensa que la Tierra es plana.
-Tengo que priorizar. -Entonces ¿qué hacemos con Luis?
-¿Te quieres quedar con Luis? -Ay, ti...
No hables así.
Okay, consíguete un brujo que te haga un amarre.
Y ya déjame en paz.
Y dile a tu hijo que no puedo hacer nada por el Cruz Azul.
Sí hago milagros, pero tengo mis límites.
Ahora voltéate porque ya me tengo que ir.
Voltéate.
Más.
Ay, querido Sagrado Corazón de Jesús,
te pido, por favor, que hagas que toda la gente se suscriba
al canal de Backdoor en YouTube.
Ay, te lo pido, por favor. ¡Por favor, Jesús, ti! Amén.